Charles Carrera  

Sobre coaliciones, programas y proyectos de país

Miércoles, Octubre 9, 2019

Va quedando menos para el 27 de octubre, fecha en que los ciudadanos deberán elegir entre dos modelos de país: el del Frente Amplio que ha gobernado durante los últimos quince años, logrando avances históricos o el modelo que pretende implementar el bloque opositor, encabezado circunstancialmente por el Senador Lacalle Pou. Decimos “circunstancialmente” por ese cálculo electoral que elaboran las encuestadoras, que lo ponen con total seguridad en el segundo lugar muy por debajo de Daniel Martínez. Igualmente, todo esto está por verse.

Si hay algo imprescindible a la hora de asumir un Gobierno, es saber hacia donde se va y como transitar dicho camino. Saber hacia donde ir y poder planificar una estrategia de cara al futuro, resultan fundamentales para concretar las metas propuestas. Todo eso hace a lo que comúnmente se denomina un “proyecto de país”, el cual no nace por generación espontánea y requiere de esfuerzo, tiempo, trabajo y elaboración programática. El proyecto de país se construye a través de los años, se discute, se acuerda y con el debido tiempo de maduración, se lleva a la práctica.

Si hay una fuerza política que desde el momento mismo de su fundación ha venido trabajando la idea de un proyecto de país, ha sido y es el Frente Amplio. Desde su fundación, en cada Elección Nacional el Frente Amplio ha sido capaz de elaborar los Programas de Gobierno. Lo hizo durante las Elecciones del 1971,1984, 1989, 1994 y 1999 sabiendo que tenía remotas chances de triunfar y los elaboró nuevamente en las Elecciones de 2004, 2009 y 2014, ya transitando la gestión gubernamental.

A diferencia del Frente Amplio, el bloque opositor carece de un proyecto en común. No es algo que lo digamos nosotros los frenteamplistas, es algo que surge de las propias declaraciones de los integrantes de esa “coalición imposible”. Tal vez, ha sido Lacalle Pou quien más ha intentado disimular las diferencias.

esulta lógico, en la medida que necesita del resto del bloque opositor para aspirar a la Presidencia de la República. Pero a pesar de sus intentos, la propia realidad se ha encargado de dinamitar sus aspiraciones. 
El candidato nacionalista, intenta zurcir una suerte de acuerdo opositor, que logre salvar las diferencias irreconciliables que sus integrantes dejan de manifiesto. Estas no son novedosas y se han vuelto muy notorias en los últimos tiempos. Si bien muchos de ellos han hecho lo imposible por disimularlas, esto les resulta imposible.

n los últimos días, Talvi ha manifestado que “en ningún sentido y bajo ningún concepto” se siente representado por Lacalle Pou. Ha destacado el hecho de pertenecer a partidos distintos y con distinta historia, trayectoria y proyecto de país. Ha puesto todo su empeño en desmarcarse de Lacalle Pou, demostrando cuan distantes son sus visiones. En este contexto, parecería extraño que un acuerdo electoral blanquicolorado, termine llegando a buen puerto. 

Debemos destacar la razón que le asiste a Talvi cuando afirma -refiriéndose al bloque opositor-, que un programa de gobierno no se arma mediante una colcha de retazos, que primero debe definirse un proyecto de país. Pero ya falta menos de un mes para la Elección del 27 de octubre y ese proyecto de país opositor está lejos de definirse y difícilmente surja de cara a la segunda vuelta. Del otro lado, resulta más que notorio ver a Lacalle Pou aspirando a ser él quien encabece esa improvisada “colcha de retazos”. 

En este escenario, vale la siguiente interrogante: ¿Qué es lo que los une? ¿Cuál es la meta común que comparten los proyectos de país de Lacalle y Talvi? Porque ya es un hecho notorio y evidente se unirán de cara a una segunda vuelta electoral en noviembre. Claramente (y esto no es ninguna novedad), los une la desesperación por hacerse con la Presidencia de la República y así, evitar el cuarto gobierno del Frente Amplio. Esa “coalición imposible” está coaligada por evitar que gobierne el Frente Amplio, pero carece de un proyecto común de país para los próximos cinco años. Eso es lo único que los une, lo cual genera un verdadero manto de incertidumbre respecto de lo que tienen pensado hacer en caso de triunfar.

El problema del bloque opositor radica justamente en su propia razón de ser: el rechazo al Frente Amplio. Se sabe que nada puede construirse pura y exclusivamente desde la oposición al otro. Para gobernar un país se necesitan ideas y propuestas, saber a donde ir y tener certezas respecto de las políticas que se implementarán. Algo de esto se vio en el debate entre Daniel Martinez y Lacalle Pou. Desde filas frenteamplistas, las propuestas y las certezas de cara al futuro. Desde filas blancas, la crítica a lo realizado y la falta total de propuestas concretas.

Un país y un gobierno no se forja desde la crítica. Esta puede ser muy útil para la dialéctica parlamentaria, pero no para administrar el Estado. Para esto se necesita claridad de rumbo, ideas y propuestas. Todo esto ha sido el diferencial que ha caracterizado a los gobiernos frenteamplistas, cuyas políticas han sido destacadas tanto a nivel nacional como internacional. De un lado, la certeza del camino recorrido y del otro, la peligrosa aventura opositora, que intentará forjar una frágil coalición, carente de rumbo e ideas en común.

Dr. Charles Carrera Leal
                                                                Senador de la República
                                                      MPP - Espacio 609 - Frente Amplio