Héctor Tajam  

INFORME DE COYUNTURA ECONÓMICA

04/05/2016

Equipo de asesoría, investigación y formación en economía

Los datos que se presentan a continuación, se basan en el comportamiento global de la economía uruguaya para el año 2015; en base a los últimos datos presentados por el BCU para Cuentas Nacionales, agregándose al final (tasa de desempleo, Salario e IPC) como fuente de datos el INE.
 

COMPORTAMIENTO GLOBAL

El crecimiento de la economía uruguaya para el año 2015 fue de un 1% en relación al año anterior.
Para tener presente, sabemos de datos anteriores, que nuestra economía acumuló en 2014 respecto al 2013 3,5% del PBI. En 2013 respecto a 2012 fue de un 4,4%. En definitiva si la tasa de crecimiento acumulativa anual entre 2005 y 2009 fue del 4,4%; entre el 2010 y 2015 fue del 3,5% aproximadamente.
La lectura que realizamos de este dato es que no estamos atravesando por una crisis, aunque nos aproximamos al ciclo histórico uruguayo. Estamos atravesando una desaceleración en el crecimiento en la economía cada vez más acentuada Es decir, aún crecemos, pero a menor ritmo. Habrá que esperar uno o dos años para poder afirmar si estamos o no frente a un estancamiento en términos del PBI.

PRODUCCIÓN

En el 2015, los principales rubros que se encargaron de llevar adelante variaciones positivas en la economía fueron la Industria manufacturera creciendo un 5,7% y el rubro de Transporte, almacenamiento y comunicaciones con 3,1%. El primero fuertemente impulsado por la producción de pulpa de celulosa (38,6%) y la industria cárnica (5,8%), mientras el segundo se basa en el desarrollo y expansión de las telecomunicaciones (8,3%). El turismo mantuvo su nivel, provocando un aumento de la actividad de restaurantes y hoteles del 3,2%.
En menor medida también se comportaron positivamente el rubro de Otras actividades (incluye servicios de actividades inmobiliarias, financieros, prestadores a las empresas, del gobierno general, sociales, de esparcimiento y personales y el ajuste por los Servicios de Intermediación Financiera) aportando una variación del 1,6% y en menor medida las Actividades primarias (agro y minería) un 0,4%.
A diferencia de los rubros mencionados anteriormente, quienes tuvieron un comportamiento diferente (negativo) fueron los rubros de la construcción (tanto pública como privada) correspondiente al 5,4% y Comercio, reparaciones, restaurantes y hoteles por 2,5%, debido al descenso de la actividad comercial.

DESDE LA PERSPECTIVA DEL GASTO Y LA INVERSIÓN

El gasto en consumo final también cae respecto a igual momento del período anterior, teniendo una variación para 2015 de apenas un 0.3%. Esto se debió para el 2015 al nulo crecimiento del consumo privado (de las familias), otrora impulsor del crecimiento.
La inversión ha caído, tanto la pública como la privada, resultando una variación negativa de más del 7,7%. La variación en el sector público (12,5%) fue aún más negativo que en el sector privado (7%).
Al menos el consumo o gasto público, creció un 2,6%. O sea lo que mantuvo positivo el desenvolvimiento del PBI, fue este componente.
En un panorama como el actual, de desaceleración económica donde tenemos que pensar y buscar mecanismos para contrarrestar este proceso tendrían que observarse con precaución estos últimos datos, ya que podría ser indicio (o síntomas) de un estancamiento.

COMERCIO EXTERIOR Y BALANCE DE PAGOS

Las exportaciones cayeron un 17,2% en el año. Las de mayor incidencia, o sea las exportaciones de la industria manufacturera, cayeron un 15,1%, mientras que las de actividades primarias disminuyeron un 21,7% (con mayor afectación la agricultura que tuvo una caída del 33,9%). Las caídas principales por destino se refirieron a la baja de nuestras exportaciones hacia América Latina, principalmente hacia Brasil, Venezuela, disminuyendo hacia el MERCOSUR en general en un 29,8%, así como también hacia Europa y otros países con comportamiento prácticamente generalizado.
La variación anual de las importaciones fue de 21% negativo, explicándose en una caída del 29% de las importaciones de bienes de capital y del 24% de insumos intermedio, siendo que las importaciones de bienes de consumo cayeron solo un 8%. Este podría ser otro indicio de estancamiento pues la mayor caída fue en bienes de producción.
De hecho el resultado global del balance de pagos se situó negativo en casi 1800 millones de dólares, en virtud del saldo negativo del rubro “renta neta”, o sea por los pagos de interés de deuda (creció en 5,8%) y la remisión de ganancias (aumentó en 5,5%) de la inversión extranjera a sus centros de origen. Esto en un contexto donde la IED (Inversión extranjera directa) en 2015, descendió prácticamente a la mitad de la registrada en 2013/14.

EMPLEO

Derivado de lo anterior, y ahora con fuente de datos INE, el desempleo trepó en general para el 2015 a un 7,8% (6,8% para los hombres y 9% para las mujeres). Si analizamos el último dato disponible (febrero 2016) la tasa de desempleo fue de 8,3%, siendo un 6,9% para hombres y un 10% para mujeres. El comportamiento de la tasa de desempleo por año y para los meses de febrero de los últimos 10 años y por sexo podemos observarlo en el siguiente cuadro: De hecho y en términos generales este indicador se mantiene anualizado aún por debajo de los dos dígitos, sin mayores alteraciones.

 

Tampoco parece haber presentado cambios bruscos en el Interior del País:

SALARIO REAL E INFLACIÓN

Si observamos el Índice de Salario Real (ISR) anualizado, o sea el poder de compra de nuestros salarios en promedio anual, vemos que continuó creciendo, observación de similar conclusión cuando el indicador tomado es el ISR a febrero de cada año. Sin embargo, puede resultar preocupante en el marco actual, la caída entre enero y febrero 2016 (-1%), siendo entre enero y febrero 2015 del -0,8%, aunque para iguales meses del 2014 también fue del -1%. La cuestión está relacionada con el alza de los precios o evolución del IPC, que si bien fue del 1,6% entre enero y febrero, entre febrero y marzo fue del 1%, cifras por ahora tampoco alarmantes si vemos el comportamiento en iguales meses de años anteriores (2015 1,1% y 0,7% y 2014 .1,7% y 0,6% respectivamente), pero que acumulada a la de los meses anteriores tempranamente conllevó a una pérdida del salario real.

Sin duda hay que tener presente la perspectiva general, y lo novedoso en tiempos frenteamplistas es que en la negociación salarial colectiva de febrero/marzo pasados en 16 oportunidades el gobierno votó la propuesta empresarial, sin haberse sucedido ni un solo caso a la inversa (54 convenios en total). Ya en otras oportunidades nos habíamos referido a las pautas elaboradas en el 2015 por el Poder Ejecutivo que incluían aumentos salariales por productividad, rompiendo con la línea que hasta ahora se llevaba referida a correcciones por inflación más un aumento adicional real. De hecho, el aumento de enero no superó el 2%, mientras que la inflación acumulada entre diciembre 2015 y marzo 2016 fue de 5,2%, ocasionando una pérdida salarial del 2,6%. Súmesele a ello que el correctivo por inflación en el mejor de los casos se hará a los 18 meses de haberse otorgado el aumento (en algunos casos a los 24 meses).

A MANERA DE CONCLUSIÓN

Si bien la situación no es crítica aún, y es demasiado pronto para afirmar que estamos ante una fase de estancamiento económico, no deja de ser preocupante. Preocupación que se acentúa cuando observamos que parte de la restricciones se vinculan directamente al sector público y la disminución allí de la inversión, esperando que las nuevas inversiones presupuestales realizadas en este año 2016 tiendan a revertir en algo la situación, al menos flexibilizando un poco la mirada ortodoxa de tales. Claro está que lo más alarmante es que daría la impresión (de acuerdo a lo acaecido en la negociación salarial, la ley presupuestal, etc.) que el costo de este desequilibrio económico pueda ser mal distribuido, hecho que de verificarse impactaría directamente sobre la disminución del consumo y la demanda, retroalimentando el proceso cíclico.