Julio Battistoni  

La minería en Uruguay. Una oportunidad que no podemos dejar pasar

08/03/2014

La principal actividad minera en Uruguay ha sido la extracción de materiales para la construcción, con algunos de ellos se produce cemento Pórtland o cal. Pequeñas empresas en el norte del país extraen ágatas y amatistas; son emprendimientos que exportan y tienen buena actividad. También se extrae oro fundamentalmente en el departamento de Rivera, explotación que revalorizó yacimientos casi agotados, dando vida al pueblo de Minas de Corrales. Más del 95 % de ellas son a cielo abierto.  Sin embargo la actividad ha sido marginal –si se mide su incidencia en al PBI-; esto se traduce en que ha sido muy pobre la institucionalidad que debería controlar, promocionar y reglamentar esta actividad. Si pensamos en la minería como una fuente de riqueza y una oportunidad para la diversificación de la estructura productiva del país, debemos promover la geología y la minería. Hoy las principales direcciones de control y promoción -DINAMIGE y DINAMA- han sido  fuertemente reforzadas, tanto en el número de técnicos como en  la capacitación de los mismos.  A su vez la Universidad ha creado la carrera de ingeniería en minas, es decir el país se prepara para esta actividad.

A mediados del 2000 se advirtió un fuerte incremento de la demanda de metales, especialmente hierro, fundamentalmente por el crecimiento económico de China. Esto hizo que se prestara atención a antiguos yacimientos ya conocidos como el de hierro en la zona de Valentines, aunque nunca se puedo establecer, por falta de inversión, si la cantidad haría rentable la instalación y explotación.

Cuando se inició el segundo gobierno del Frente, el gobierno entendió que se debía realizar una adecuación de las regulaciones mineras para adaptarlas a este nuevo escenario de demanda de metales. Primero se modificó el código de minería, actualizándolo en aquellos aspectos que hacen a la minería de metales.  Se estableció que, previo a la exportación, el minero debía ofrecer un 15% de la producción al mercado local con el fin de promover una cadena de valor a partir del mineral. También se mejoró –visto desde las arcas del Estado- el cálculo para establecer el canon.

En 2011, el Presidente convocó a una comisión interpartidara que estableciera los lineamientos de una ley para reglamentar la minería de gran porte. Luego de varios meses de debate se enunciaron lineamentos que fundaron un proyecto de ley, el cual fue aprobado por la bancada del FA, algunos diputados de Partido Nacional y el Partido Independiente. Los que estuvimos tanto en la interpartidaria entendemos que la ley contempla a cabalidad los acuerdos alcanzados.

La ley es muy importante, es un hito en la legislación nacional, tal vez una de las más importantes de las elaboradas en este período. Si no existiera, el marco jurídico aplicable  sería el actual Código de Minería.  Nadie ha manifestado que la aplicación del Código de Minería  sería mejor para el Estado que la aplicación de la nueva ley.
En esta ley los temas relevantes son: A) asegurar la mejor gestión ambiental, incluyendo el cierre de las minas, B) aumentar los ingresos del Estado mediante un adicional al IRAE, que en definitiva hace al Estado partícipe de los potenciales beneficios extraordinarios por el aumento del precio del mineral de hierro, C) convenir que la actividad extractiva no será objeto  de regímenes promocionales  y D) que los ingresos del Estado por minería de gran porte serán destinados al desarrollo del interior, educación tecnológica, fortalecimiento de la Dinama y Dinamige. Pero el grueso de estos ingresos (70%) constituirá un Fondo Soberano Intergeneracional de Inversiones, “para asegurar la equidad de derechos con las generaciones futuras”.

Las estimaciones realizadas por el MEF indican que a un precio promedio del mineral de hierro, los ingresos del estado serán de aproximadamente de 450 millones de dólares al año.  Es decir, una potente diversificación de los pilares que componen nuestro PBI, tendrá la magnitud de la ganadería.

Pero uno de los hechos más importantes es que estos emprendimientos mineros se implantarán en zonas del país de baja productividad agrícola y ganadera. Hasta hoy ha sido  imposible planificar  una actividad productiva que potencie la región centro -este del país. La minería logrará establecer en la región de Cerro Chato y Valentines un polo de desarrollo con trabajo digno, bien remunerado. Asimismo el gobierno está en proceso de ratificación del Convenio 176 de la OIT sobre salud y seguridad en minas. 
La minería es una oportunidad que no podemos perder.