Orquídea Minetti  

En el camino de la nueva ley orgánica policial

26/10/2015

En la Ley de Presupuesto es donde estamos delineando el camino a seguir en el próximo quinquenio. Desde los últimos años, el Ministerio del Interior se ha abocado a la modernización de la Policía, mejorando sustancialmente aspectos inherentes a la gestión de sus recursos. En sustancia, en esta Ley de Presupuesto se propone como desafío llevar a la práctica la nueva Ley Orgánica Policial aprobada por el Parlamento.

 

Antes de la aprobación de la Ley Orgánica Policial, la Policía estaba inspirada en la concepción del orden público, concepción dominante en el siglo XIX. Concepto jurídico indeterminado que dependía de la interpretación dada por el gobierno de turno. Una fuerza de izquierda que vino a realizar cambios estructurales en la sociedad no puede compartir esa concepción.

La concepción doctrinaria de la nueva Policía, elemento inspirador de la nueva Ley Orgánica Policial, es la de la seguridad de los habitantes, donde se dice claramente que la Policía es una fuerza civil que está para proteger a la persona y permitir su vida y desarrollo en sociedad.

La Policía debe estar al servicio del Estado de Derecho y su misión es garantizar el libre ejercicio de los derechos y libertades. Sin seguridad no existe el libre ejercicio de los derechos que gozamos por vivir en sociedad. La seguridad de los habitantes es, en definitiva, una de las garantías para el goce de los Derechos Humanos.

Llevar a la práctica la nueva Ley Orgánica Policial implica un antes y un después en las políticas de seguridad de este país. Proponemos contar con una Policía que funcione al servicio de la comunidad, siendo su razón de ser garantizar al ciudadano el libre y pacífico ejercicio de los derechos que la ley le reconoce.

Debe tratarse de un servicio democrático y profesional donde se refleje dicha calidad en el sistema de selección, formación, capacitación y ascenso de sus integrantes.

El Ministerio del Interior viene implementando estrategias de acción en varias líneas. Desde que asumió el Frente Amplio el gobierno nacional viene desarrollando un trabajo de dignificación de la labor de la Policía. Se viene cambiando y se incentiva más el trabajo en materia de recursos humanos y en temas salariales.

Se proyecta en el programa la creación de un grupo de alta dedicación que será distribuido estratégicamente.

Debemos tener en cuenta que el delito también ha cambiado. Se mueve de un lado a otro, tiene otros objetivos que no tenía años atrás. El crimen organizado como el narcotráfico opera en diferentes niveles de la sociedad. La delincuencia cambió su forma de delinquir, se volvió más agresiva y posee armas más potentes.

Por eso apostamos a un programa de dedicación exclusiva, donde el personal desempeñe funciones operativas en diferentes horarios y lugares.

La seguridad está ligada estrechamente a la convivencia. Por ese motivo, como en este tema existen varios actores involucrados, se han instrumentado proyectos entre los ministerios, las intendencias y los municipios, con el fin de mejorar la convivencia, haciendo participar al ciudadano en beneficio propio y de sus semejantes.

Los cambios en una sociedad no son fáciles de incorporar. En la vida todo es perfectible. En esta última década se han implementado políticas de inclusión social que nos han llevado a que todos los ciudadanos, sin excepciones, puedan ejercer sus derechos fundamentales. Muchas veces hay que definir políticamente en un sentido, el cual no es comprendido por algunos y es mal utilizado por otros.

No es fácil hacer cambios, pues implica tomar fuertes resoluciones, combatir las deformaciones que el sistema tiene y las malas prácticas. Las políticas de seguridad que queremos llevar adelante son para todos, sin importar la raza, religión e ideología política que tengan.

Publicado en: Diario La República.