Cecilia Bottino  

Nuestro compromiso con Artigas

30/09/2015

El 15 de setiembre celebramos los 200 años del Reglamento Provisorio de la Provincia Oriental para el Fomento de su Campaña y Seguridad de sus Hacendados, conocido más popularmente como Reglamento de Tierras. Esta es una excelente oportunidad para recoger el legado artiguista, analizar su vigencia y hacer carne de sus ideas.

Una de las premisas más importantes que nos brinda el Reglamento es la preocupación de Artigas por la tierra, fundamentalmente por la propiedad social de la misma, el “fomentar con brazos útiles” nuestra campaña, el arreglo y la organización de nuestros campos.

Eran épocas de grandes latifundios improductivos y de mucha gente postergada. Y ante esa problemática, es que Artigas da prioridad para que los terrenos disponibles fueran para los más infelices, entre los que incluía a los negros libres, a los zambos de esa clase, a los indios pobres y a los criollos pobres, a condición de que con su trabajo y hombría propendan a su felicidad y a la de la Provincia. Aquí notamos claramente el valor de la tierra como bien social. Además de generar otro sistema de relaciones del hombre con la tierra también se incorporaban principios de igualdad y de justicia.

Estamos celebrando los 200 años del Reglamento de Tierras, pero fue recién en el 2008 que se aprobó la ley que establece que los trabajadores rurales tengan jornadas de ocho horas. Es muy reciente la aprobación de esta normativa que establece derechos laborales para los rurales, pero aún es difícil que muchos patrones la respeten.

Por eso es imprescindible la organización de los trabajadores. Organización y más organización que vele por los derechos de todos los trabajadores, pero fundamentalmente para los rurales nucleados en Unatra.

Promovemos la cultura de ser constructores de un proyecto alternativo, que se base en la organización colectiva que atesore el proceso histórico de lucha por el acceso a la tierra, y en el que los trabajadores y productores rurales, junto a sus familias, sean los impulsores del cambio.

Doscientos años pasaron desde ese 15 de setiembre de 1815 y solo diez desde que hemos fortalecido el Instituto Nacional de Colonización. Organismo que en los últimos años ha comenzado, con su labor y las directivas de los últimos gobiernos nacionales, a permitir un nuevo fomento de la campaña, logrando la radicación y el acceso a la tierra a 5.100 colonos.

Colonización ha incorporado en los últimos diez años 97.500 has al total de 590.000 que posee, aplicando la misma filosofía de considerar a la tierra como un bien común, fomentando la protección de la población rural tan necesaria para el desarrollo del país.

Pero estos logros no son suficientes aún, pretendemos avanzar más para cumplir con el legado artiguista, con nuestras ideas y fundamentalmente con nuestra gente, pero es un comienzo auspicioso que vamos a profundizar.

El artículo 7 del Reglamento de Tierras hace referencia a que “serán también agraciadas las viudas pobres si tuvieran hijos”. Posiblemente sea una de las primeras iniciativas que recoge nuestra historia con una perspectiva de género. En mi condición de legisladora y de mujer del interior, destaco la sensibilidad de este punto que para muchos ha pasado inadvertido.

El reglamento tiene un marcado énfasis en el plano social. Instaba a que “los más infelices fueran los más privilegiados”, una de las frases de Artigas más identificadas hoy en día y que no siempre se honra.

Difícilmente los más infelices lleguen a ser los más privilegiados si antes los “privilegiados” no practican principios básicos de solidaridad con los que más necesitan, y qué difícil se les hace a algunos contribuir con sus aportes al bien común.

Soy parte de una fuerza política que porta el estandarte del artiguismo, que es consecuente con sus ideas, y que tiene como precepto el trabajar por los más necesitados. Reclamamos y trabajamos incansablemente para que paguen más los que tienen más. No por capricho, sino porque soñamos con la construcción de una sociedad más justa, en donde nadie sea más que nadie.

No podemos construir un futuro auspicioso si no conocemos e incorporamos la historia de nuestra patria. La historia uruguaya es y será una fuente de inspiración continua para los hacedores de este país. No se trata de repetir frases, sino de interpretarlas y ser consecuentes en su aplicación.

Tenemos un compromiso con la palabra y las ideas de Artigas, con nuestra gente y con nuestra historia. Ya han pasado 200 años, es hora de profundizar las transformaciones que nos lleven a construir una patria para todos y con todos.

Publicado en: Diario La República