Ivonne Passada  

Bicentenario del Reglamento de Tierras Artiguista de 1815

19/08/2015

En el 2010 se creó la Comisión Interinstitucional del Bicentenario del Proceso de Emancipación Oriental, que abarca el período 2011 – 2015, donde se conmemoran y resignifican los hechos históricos del proceso de emancipación en la Revolución Oriental de 1811 y el período artiguista de nuestra historia nacional.
Como toda evocación de la historia está cargada de reflexión, extrapolación y en particular de memoria social. En este sentido la Comisión Bicentenario Uruguay definió tres ejes de trabajo: Un pasado para recordar, un presente para vivir y un futuro para proyectar.
Los ciudadanos uruguayos participamos de los festejos y de la memoria del Bicentenario del Grito de Asencio, Proclama de Mercedes, Batalla de Las Piedras, Asambleas Orientales, Éxodo Oriental en 2011 y del Congreso de Abril e Instrucciones del año XIII en 2013.
Durante 2014 y 2015, bajo la referencia: José Artigas, Unión de los Pueblos Libres, la conmemoración se centra en el Bicentenario del proceso de unidad de las Provincias del litoral y la Provincia Oriental hacia la conformación de la Liga Federal y el Protectorado de los Pueblos Libres, que se radicará en Purificación, al mando de quien fuera el Jefe de los Orientales, llamado en los años señalados Protector de los Pueblos Libres.
En octubre de 2014 se realizaron actividades en el pueblo Gregorio Aznárez con la consigna “Tierra y Producción a 200 años del Reglamento Agrario Artiguista”, que contó con la presencia de estudiantes, docentes, pobladores de la zona y la presencia del presidente Mujica. De esas actividades y análisis académicos se presentará el libro que se titula de igual manera que las actividades mencionadas, una iniciativa de la comisión Bicentenario Uruguay y el Instituto Nacional de Colonización.
En uno de los prólogos de dicha publicación, la profesora Ana Frega, señala sobre el Bicentenario del Reglamento:
“Se destacan en este período la organización de un gobierno autónomo en La Provincia Oriental, o el Reglamento de Tierras, entre otros. El tema convocante en esta oportunidad es el Reglamento, por ello, en un escenario de celebración y reflexión se desarrolló el seminario Tierra y producción a 200 años del Reglamento Agrario Artiguista. Me parece importante destacar dos aspectos que sustentan el seminario: la construcción de la memoria y la conmemoración (…) Aproximarnos a lo que ha sido el tema de la tierra, de la producción en la historia de este territorio y concretamente en la historia del país. Y considerar el tema de la tierra en el momento de la revolución es abordar uno de los focos centrales de ese movimiento, que apuntaba a dar vuelta las maneras en las cuales se habían ido resolviendo o no esos temas hasta el momento. Entonces, recordar, iniciar estas conmemoraciones del Reglamento de setiembre de 1815 apunta a uno de los pilares de la pedagogía revolucionaria. Uno piensa a veces que la revolución se conoce a través de los bandos, de las proclamas que llaman a lucha, que hablan de heroicos soldados y demás. Pero esta pieza, estos artículos que conforman el Reglamento son una verdadera pedagogía de la revolución. Por un lado, nos enseña sobre cierto igualitarismo social. Por otro, sobre el fomento de la producción, la vinculación con el trabajo y sobre todo, la proyección de la construcción de una república. Nos lleva a comprender que las libertades republicanas estaban fundadas en estas relaciones de los hombres con la tierra, con la producción y entre ellos mismos”.
Instalado Artigas en el Cuartel General de Purificación, en el contexto la Liga Federal, y flameando la bandera de Otorgués en la contrarrevolucionaria Montevideo, la Provincia Oriental Autónoma concretaba su estrategia política de no depender de la centralista Buenos Aires y poder impulsar el federalismo regional. La Liga Federal se transformaba en un enclave geopolítico fundamental para la construcción del republicanismo y la integración. Desde el gobierno de Purificación el artiguismo avanza en el proceso revolucionario y plasma el Reglamento de Tierras de 1815.
Mucho se ha escrito si es o no una reforma agraria, sabemos que las extrapolaciones históricas deben ser rigurosas para afirmarlas, pero como siempre la historia contiene en su esencia tantas interpretaciones como estudios realizados.
Lo que pretendemos aquí es resignificar la memoria, la memoria social, en el sentido que un reglamento agrario ponía de manifiesto la voluntad del Conductor, que las tierras se distribuyeran entre quienes la necesitaban con el objetivo de establecer su vivienda y promover la producción de una campaña devastada por los conflictos bélicos y políticos. Artigas en esa distribución reivindica a los sectores populares que se comprometieron con la causa revolucionaria. La revolución oriental se vuelve más popular, como ya lo había hecho desde sus inicios y marcado claramente en el Éxodo Oriental, hecho que se toma como uno de los orígenes de conducción y construcción incipiente de una nación.
Estas revoluciones también proponían en su esencia un fuerte contenido para los sectores populares. Sectores que acompañaron el Éxodo, los sitios, las luchas armadas y sostuvieron los principios de las Instrucciones del año XIII, fueron los sectores leales hasta los últimos momentos de la crisis de 1820.
No fue casual ni capricho la estrategia de un reglamento agrario, donde las medianas propiedades que se otorgaban, rompían al latifundio que siempre fue y es absolutamente improductivo y desplaza a los pequeños y medianos productores. El latifundio era la causa de la improductividad y los problemas políticos impulsados a beneficio de las oligarquías locales. No fue casual tampoco que esa oligarquía rápidamente abandonó la revolución y se transformó en contrarrevolucionaria.
La entrega de tierras orientada hacia los sectores sociales que quisieran fomentar el desarrollo de la campaña, contaría con las tierras de los latifundios de la excolonia y aquellas de “los malos europeos y peores americanos”. Un claro planteo revolucionario, popular que buscaba consolidar el sentido de pertenencia, base de toda nación.
Pero a la memoria que apelamos no es a la de héroes y revolucionarios, reivindicamos la memoria social, la memoria de aquellas acciones que continúan presentes en nuestra sociedad.
La independencia y la democracia republicana está absolutamente consolidada en nuestro país, así como, la separación de los poderes. La integración regional también, tal como se planteaba en las Instrucciones del año XIII. El Bicentenario es para conmemorar pero también para reactualizar, rediscutir y proyectar en el mediano plazo.
En los últimos diez años el Instituto Nacional de Colonización ha entregado cerca de 100 mil hectáreas de tierras a colonos uruguayos, “para el fomento de la campaña”; tierra y trabajo, para el país productivo con justicia social como nos lo marcó Artigas. El tema de la tierra y la producción no nos puede ser ajeno, la reflexión en torno a estos tópicos debemos seguir dándola. El INC continuará entregando tierras y habrá que pensar qué hacer con las tierras improductivas voluntariamente. Tenemos la certeza que hoy los colonos, son colonos.
Traemos a la memoria al Artigas “social”, ciudadano, estratega y revolucionario, el de la “pedagogía revolucionaria”; no el Artigas militar de hierro y bronce, ni de mausoleo.
Nuestra memoria y compromiso sigue estando vigente para que, “los más infelices sean los más privilegiados”.