Daniel Caggiani  

El culpable de todos los males

03/08/2015

En el Primer libro del Antiguo Testamento llamado “Génesis” se relata cómo “Dios creó esta tierra y el cielo y todas las formas de vida en seis días”; allí se describe uno a uno cada día de “La Creación”. Cuenta la historia que al sexto día, luego de creada la tierra, los cielos, las plantas, los peces y las aves, Dios creó al Hombre a su propia imagen y semejanza y le dio dominio sobre todas las cosas hasta entonces por él creadas. Y vio Dios ser muy bueno todo lo que había hecho. Según el relato el séptimo día, luego de terminada su obra Dios tomó un merecido descanso.

Pero al parecer, a este relato tan divinamente inspirado, le estaría faltando un capítulo. A juzgar por los titulares que se vienen destacando en los últimos meses en algunos medios de prensa, parecería ser que los viejos textos del Antiguo Testamento no recogieron con exactitud la obra creadora. Al séptimo día Dios no habría descansado, sino que habría creado al Movimiento de Participación Popular, culpabilizándolo de todos los males que aquejarían a la humanidad. Algo así como un monstruo bíblico de una inmensa fuerza oscura que todo el tiempo amenazaría con destruir, dividir, generar tensión, ejercer presiones y romper las armonías que tan delicadamente construirían el resto de los inocentes mortales.

Esto explicaría claramente por qué hoy queremos “destruir todo, atacar lo que funciona y emparejar para abajo” “sacar a la presidenta del FA” “trancar a Vázquez” “presionar al Poder Ejecutivo”, “tensar la interna del FA”, “impartir Justicia” y “eliminar la propiedad” entre otros planes maquiavélicos que tenemos preparados.

Dejando de lado la ironía y lejos de una victimización, sería interesante poder problematizar que es lo que se esconde tras esta constante arremetida de algunos medios de comunicación, que hoy toman al MPP como blanco central dentro de la izquierda. No por el contenido de sus publicaciones sino por las formas en que se comunica, los aspectos que se resaltan y los titulares que venden, intentando de alguna forma manipular ciertos hechos y generar opinión tanto a la interna como hacia afuera del FA.

Sin dudas, luego de 10 años del gobierno de izquierda las condiciones de vida de los uruguayos han mejorado mucho y el panorama de nuestro país nada tiene que ver con aquel que se respiraba en el 2005 luego de una de las crisis más sentidas de nuestra época. Es por ello que hoy el planteo central de nuestro proyecto político ya no es sacar de la pobreza a casi la mitad de nuestro pueblo, ni atender las necesidades básicas insatisfechas de nuestra gente. Si bien aún quedan cosas por hacer en ese terreno, hoy la lucha de la izquierda se enmarca principalmente en la necesidad de acortar las brechas de desigualdades, redistribuir las riquezas, ampliar derechos y ciudadanía y expandir la democracia sembrando poder popular.

Es esto lo que de verdad inquieta a las fuerzas conservadoras (no sólo en nuestro país sino también en el resto de los países con gobiernos de izquierda a lo largo del continente latinoamericano) que intentan infundir el miedo a las transformaciones que sin duda benefician y beneficiarán a un conjunto muy importantes de personas antes postergadas, amenazando los intereses de unos pocos que han sido históricamente privilegiados. Para ello utilizan todos los medios que están a su alcance, intentando debilitar y frenar nuestros procesos de cambio.

Es así que muchos “viejos poderes” utilizan algunos medios de prensa como un arma más, buscando horadar al proyecto político de izquierda. Se preocupan mucho más por crear una imagen de división constante e inventar diferencias, colocándonos poco más que en veredas opuestas dentro del Frente Amplio, que de informar sobre la real situación de los hechos. Permanentemente se pone al Poder Legislativo en oposición al Ejecutivo, al gobierno de Pepe vs. el gobierno de Tabaré, al MPP y sus “aliados” en contra del resto del FA y esto no es casualidad. La derecha tiene bien claro que una de las principales fortalezas del Frente Amplio ha sido la unidad de acción; poner el foco en la creación del “monstruo MPP” (mañana seguramente será otro) no es más que un intento de “pegarle” a uno para intentar desestabilizar a todos.

El Frente Amplio se caracterizó siempre por la unidad en la diversidad. Tal vez hoy luego de dos períodos en el gobierno, cuando se empieza a discutir cómo seguimos avanzando en cambios de corte estructural, pueden presentarse diferentes visiones; pero hay algo de lo que no tenemos ningún tipo de dudas: nuestra herramienta de cambio, nuestro Frente Amplio, tiene plena vigencia. Quizás aún más que en el momento de su creación, allá por el 71. Porque en estos 44 años si hay algo que hemos aprendido es que necesitamos de todos. No porque comulguemos con el pensamiento único, sino porque siempre tuvimos la capacidad de construir en la diferencia, de discutir y pensar en colectivo, de integrar diversas visiones y de dar participación a todos. Hemos hecho carne de aquella vieja consigna que rezaba “naides es más que naides” y la hemos puesto en práctica. Eso es lo que nos diferencia de la derecha, pensar en un país más justo para y entre todos.

Es por ello, que quienes seguimos soñando y trabajando día a día por un país más equitativo para todos, debemos ser muy cautelosos de no entrar en ese juego que hoy nos plantean los que sienten amenazados sus intereses individuales. No podemos permitir que sean otros los que nos marquen nuestra agenda de discusión y mucho menos podemos caer en la tentación de creer que existe “el culpable de todos los males”