Daniel Caggiani  

Gobernar para la izquierda es transformar la realidad

03/07/2015

En las últimas semanas se ha generado debate en torno al “Giro a la izquierda” planteado por el Presidente Vázquez. Hubo quienes incluso se mostraron sorprendidos por este planteo, o lo calificaron como una estrategia del gobierno para calmar los ánimos de las organizaciones sociales y sindicales en la pugna por la asignación de recursos en el marco del debate presupuestal.

Lo cierto es que para una fuerza política de izquierda, como lo es el Frente Amplio, gobernar es esencialmente transformar las condiciones materiales del país en pos de los más embromados, por lo que no hay nada de sorpresivo en los dichos del Presidente. Incluso más, esto surge de lo que fue la elaboración programática del FA, que fue puesta en consideración a la ciudadanía y refrendada en las pasadas elecciones.

Lo que define concretamente a un gobierno de izquierda no es la retórica, sino los avances y hechos concretos que repercuten directamente en la calidad de vida de los pueblos. De hecho, seguir avanzando en las transformaciones necesarias y posibles para los sectores más carenciados está relacionado con una estrategia de desarrollo que se ha venido implementando en estos últimos 10 años en el Uruguay que tiene como centro la mayor plenitud posible del ser humano. Hoy debemos plantearnos objetivos más ambiciosos.

En este sentido, mejorar las políticas de protección y cuidado a segmentos como la infancia y la adolescencia es prioritario. También las vinculadas al aumento de la inversión educativa, ciencia, tecnología e innovación, posibilitarán que más uruguayos puedan culminar ciclos educativos y vincular investigación y conocimiento con el desarrollo y la diversificación de la matriz productiva. La inversión en infraestructura vial, ferroviaria, portuaria y energética con visión regional, son áreas clave para seguir avanzado en inclusión y en mejores condiciones de vida para los uruguayos.

Es central el debate sobre cómo seguir avanzando en materia de distribución del ingreso y la riqueza. En los últimos dos gobiernos se registraron importantes avances en la materia que tuvieron como eje central el aumento del salario real de los trabajadores y la inversión en el gasto público social en niveles excepcionales para la región.

Estas políticas nos han colocado como uno de los países con menores niveles de desigualdad en el continente más desigual del mundo. Este no puede ser el techo para un gobierno de izquierda por lo que es necesario profundizar el debate: ¿cómo seguimos democratizando una economía con gran concentración de la propiedad y que presenta altos niveles de extranjerización en sectores productivos? ¿Cómo logramos desarrollar sectores económicos con mejores niveles de distribución, diferentes formas de propiedad y más intensivos en el uso del conocimiento? ¿Es posible seguir avanzando políticamente como izquierda si no debatimos estos y otros temas? Sin duda que tenemos desafíos importantes y debemos seguir avanzando con el rumbo claro, porque gobernar para la izquierda sigue siendo transformar la realidad.

Publicado en: Semanario Voces