Orquídea Minetti  

Un modelo en construcción

02/07/2015

Hasta hace poco tiempo no había dudas del camino a seguir para continuar profundizando los cambios hacia el “País Productivo”. Hoy se escuchan críticas de izquierda y derecha; unos condenan el modelo extractivista, otros el modelo que trae aparejado el déficit fiscal, la inflación, etc. En realidad, profundizar los cambios solo es posible en la medida que las políticas que se desarrollen, tengan una amplia aceptación en los distintos sectores de la sociedad. ¿Qué se percibe en el ambiente? ¿Acaso el modelo comenzado con los gobiernos de izquierda esté perimido? ¿Acaso hay que hacer ajustes? Los que nos consideramos de izquierda, no estamos de acuerdo con el sistema capitalista, por la forma de apropiación de la riqueza que existe en él. Sin embargo, hoy podemos ir atemperando las injusticias y las inequidades de este sistema, si logramos como gobierno interpretar la realidad y encarar políticas que corrijan la concentración desmedida del capital hacia determinados sectores. Encarar una mejor distribución de la riqueza en este sistema, solo es posible, cobrando impuestos que luego se distribuyan en los diferentes servicios sociales que los habitantes demanden. Por lo tanto, el Estado juega un papel fundamental en lo referente a la igualdad y equidad de esa distribución. El Frente Amplio no se ha planteado un cambio en el modo de producción, apenas se ha planteado un “País Productivo”, o sea crear las condiciones necesarias para que el país se inserte en el sistema con mejores posibilidades competitivas para todos sus habitantes. ¿Es acaso esto contradictorio con las ideas de izquierda? Pensamos que no. Las transformaciones son en base a la acumulación de pasos cuantitativos, que generan cambios cualitativos de la sociedad. De ahí que los modelos de desarrollo, haya que analizarlos, de acuerdo al momento histórico de un período concreto de la sociedad. Sabemos que el “País Productivo” es un paso más para llegar al “País Desarrollado”. El “País Desarrollado” surgirá de un proceso acumulativo que deben sufrir las “Fuerzas Productivas”. O sea, cuando los “Medios de Producción” y la “Fuerza de Trabajo” estén en una correlación adecuada, surgirá el “País Desarrollado”. Probablemente esto lo alcancemos, cuando toda la “Fuerza de Trabajo”, tenga tres o cuatro generaciones de educación terciaria. Cuando eso suceda va a ser otro Uruguay, otro mundo, con cambios culturales tan grandes, que para nosotros se hace imposible imaginarlos. Suponemos que esa sociedad del futuro tenga valores que superen a los que hoy dominan en la nuestra. No obstante serán los hijos de nuestros hijos; y los continuadores de esta sociedad actual, que nos da que: en el único nivel educativo que termina el cien por ciento de los ingresados es en el nivel de primaria. Por cierto que hay un largo camino por delante.