Sebastián Sabini  

Por un debate serio en Educación

14/10/2016

Comparto con ustedes las palabras vertidas en la sesión del pasado Miércoles 12 de octubre  ( para entonces ya jueves) con motivo de la interpelación a la Ministra de Educación por parte de la Diputada del Partido Nacional Graciela Bianchi.

- Señor presidente: a esta altura del debate, luego de catorce horas, realmente no sé si vale la pena intervenir porque uno esperaba que este fuera un ámbito para discutir los principales temas de la educación en Uruguay y fue un anecdotario, una recopilación de casuística, y creo que esa es la peor forma de discutir acerca de la educación. Si vamos a hablar de anécdotas, podemos relatar un montón. Yo vivo en la ciudad de Las Piedras, donde se filmó el video que se mostró, y ahí no había ningún liceo. También podemos decir que en la sede del banco La Caja Obrera, que se fundió en la crisis del año 2002, ahora funciona una UTU de administración; podemos relatar que en el barrio Obelisco, donde había un comedor hoy funciona una UTU; podemos decir que en San Bautista no había un local liceal, por lo que funcionaba en una escuela, pero se trasladó a un local y hoy se va a construir un liceo allí; podemos relatar que en Juanicó tampoco había liceo pero se alquiló un local y se va a construir otro. Asimismo, podemos hablar del Instituto Comenio, refaccionado totalmente, o del IFD de Pando.

Podríamos seguir horas y horas relatando anécdotas. Yo creo que la Cámara no hace bien si recorre ese camino. En cambio, hace bien si discute los problemas profundos que tiene la educación en nuestro país. Yo debo recalcar aquí la enorme cantidad de contradicciones de la miembro interpelante, porque por un lado dijo "No queremos privatizar la educación" en ese sentido, reafirmo totalmente las palabras de la diputada Bianchi, pero por otro, habló de lo bueno que es el modelo chileno. Ya no entiendo nada, porque el modelo chileno es sumamente excluyente y está basado en que las empresas obtengan una enorme tasa de ganancia a partir de que los estudiantes se endeuden para pagar su educación y yo no quiero esa educación para Uruguay. Entonces, al final no entiendo cómo se pondera el modelo chileno y se dice que no se quiere la privatización de la educación. Sinceramente, no lo entiendo.

También se habló de Finlandia pero creo que no podemos comparar realidades que no son comparables. Finlandia es la sociedad más igualitaria del planeta y nosotros vivimos en una sociedad y en un contexto desigual. Además, en Finlandia realizan una formidable inversión educativa, cuatro veces superior a la de Uruguay. Finlandia tiene un PBI per cápita mucho más grande que el nuestro. A la vez, el sistema educativo es diferente y aquí se mencionó la autonomía de los centros pero aquel país tiene una educación pública de calidad, con cien por ciento de docentes titulados, con docentes con posgrados, con un plan nacional de educación, con 4% o 5% de inversión del PBI. A mí eso me hace acordar bastante al programa del Frente Amplio. Cuando se analiza el sistema educativo de Finlandia hay un hecho que a mi juicio es característico y es el siguiente.

En el informe del Ineed citado por la miembro interpelante que lamentablemente ahora no se encuentra presente relativo a los salarios docentes en el Uruguay, figura que el número de clases en Finlandia es 187, el promedio OCDE es 183 y Uruguay tiene 184; estamos en un número similar. En cuanto a horas de enseñanza anuales, Finlandia tiene 673 y Uruguay 736; podríamos decir que tenemos más horas que Finlandia. ¿Pero cuál es el distintivo del sistema educativo finlandés? ¿Es el trabajo de la docencia directa? No; es el trabajo en el aula, el trabajo con las familias y con el equipo docente. Yo sí estuve presente cuando vino la encargada de educación de Finlandia y en ese país hay 787 horas de trabajo en el centro educativo mientras que en Uruguay hay 0. Pero este es un 0 mentiroso porque los docentes de nuestro país dedican muchas más horas que las de la enseñanza directa. Quizás tengamos que discutir en el sistema político si en algún momento se van a reconocer esas horas. ¿Por qué? Porque, evidentemente, las clases deben ser preparadas, los estudiantes deben ser evaluados, hay que hablar con las familias y es necesario preparar los materiales didácticos. Eso está integrado a la tarea pero no al salario y como no lo está no se contabiliza. Entonces, creo que no se pueden decir cosas tan livianamente sin profundizar.

Me alegro de que hoy todos estén de acuerdo con la creación del Instituto Nacional de Evaluación Educativa, pero me pregunto por qué cuando se votó la ley de educación ningún partido político acompañó al Frente Amplio en la creación de ese instituto. Me alegro de que estemos todos de acuerdo en la necesidad de formar a nuestros docentes, pero me pregunto si cuando presentemos el proyecto relativo a la Universidad de la Educación van a estar todos los votos o van a faltar como sucedió hace tres años, aunque no faltaron los de todos los partidos y vale la pena reconocerlo.

Esta es una realidad. Hablamos de educación y parece que todo está mal; es un desastre; se dice que nos peleamos con los sindicatos pero somos amigos de los sindicatos. Esto es esquizofrénico porque por un lado el Frente Amplio está aliado a los sindicatos pero, por otro, no se puede poner de acuerdo con ellos para cambiar el estatuto docente. Yo no entiendo nada. Hoy no voy a dormir; después de haber escuchado todas estas cosas la verdad es que me va a costar bastante. Creo que un debate como este merece profundidad. ¿Qué significa eso? Significa reconocer que en Uruguay mejoraron muchas cosas en el sistema educativo y que tenemos enormes desafíos, ¡claro que sí! ¿Cómo no los vamos a tener si tuvimos cincuenta años de baja inversión en la educación? Porque acá hoy se defendieron los gobiernos del Partido Nacional y del Partido Colorado y es natural que se haya hecho, pero durante el primer gobierno de Sanguinetti, así como en el de Lacalle y el de Batlle, los docentes, las maestras y los auxiliares perdieron salario. ¿Queremos volver a eso? La tercera contradicción que verdaderamente me deja loco, porque no la entiendo, tiene que ver con que se nos dice: "Gastaron; despilfarraron; tiraron la plata de la gente". Pero, ¿en qué se gastó la plata? ¿En qué invirtió el gobierno del Frente Amplio? En mejorar los salarios.

Yo pregunto: el Partido Nacional, el Partido Colorado, la Unión Popular, el partido de Novick del cual no veo a sus legisladores, ¿quieren bajar los salarios docentes? ¿Quieren llevarlos a los niveles con los cuales los agarramos nosotros? Porque una unidad docente hoy implica $ 19.553 pesos por 20 horas. ¿Cuánto implicaría si no se hubiera dado ese aumento? $ 12.000; un poquito por encima del salario mínimo. Entonces, no acepto que se nos diga que tiramos la plata porque no es cierto; había que mejorar los salarios docentes para dignificar la tarea[t1]. [t2]¿Es la única forma de dignificar la tarea docente? No; no es la única, pero es una muy importante. Estoy convencido de que los salarios tienen que seguir mejorando. ¿Para qué? Para que más gente quiera trabajar en la educación; tan claro como eso.

Además, cuando discutimos sobre educación parece que siempre estamos en crisis, y ¿saben qué? Sí; siempre estamos en crisis. Voy a traer a un investigador y docente que fundó el IPA supongo que no era del Frente Amplio porque todavía no se había fundado, quien dijo: "Parece, pues, que, por distintos motivos se afirma una idea generalizada de crisis de la enseñanza media porque no realiza los fines que se le asignan desde el punto de vista social. Ya no solo es un problema de técnica educacional el que está en juego, sino algo relacionado con las necesidades sociales mismas. En los programas de gobierno, en los estudios de orientación nacional la enseñanza media es un factor que se considera siempre". Se podrá decir que es un texto del año pasado, sin embargo es un libro del año 1947, cuyo título es: Problemas sociales de la enseñanza secundaria, de Antonio Grompone.

Los problemas que tiene la enseñanza secundaria hoy son de crecimiento. No es cierto que la matrícula haya descendido, porque no se puede analizar la matrícula separada de la cobertura, y la tasa bruta de cobertura aumentó. Entonces, si no lo decimos, estamos tergiversando. Lo que hay que analizar es cuántos jóvenes y niños había en cada corte de edades y cuántos iban al sistema educativo. Se nos está comparando con la década del ochenta cuando había medio millón de estudiantes y hoy hay un millón. No tiene nada que ver. ¿Por qué? Porque cada vez que incluimos a un nuevo estudiante tenemos más problemas, porque esos chiquilines vienen con menos recursos de sus casas y, por lo tanto, cada punto, que significa miles de gurises, nos cuesta más. No podemos comparar lo que ocurría en las décadas del cincuenta o del sesenta con lo que pasa hoy, porque estos chiquilines vienen con unas carencias tremendas, y no es por culpa del Partido Colorado o del Partido Nacional. A esta altura eso ya no importa; lo que importa es que los gurises están ahí, les tenemos que enseñar, los tenemos que alimentar y a veces hasta los tenemos que vestir. ¿Alguien quiere comprarle un par de championes a los chiquilines? Nadie quiere, pero si lo tenemos que hacer, se hace, porque es una responsabilidad ética.

No podemos mirar para el costado. Hubiera preferido un debate más serio pero, lamentablemente, no fue así. Espero que en próximas ocasiones podamos tenerlo y me alegro haber escuchado el anuncio que han dado hoy las autoridades del Consejo acerca del comienzo de un plan nacional de educación. Tiene que ser debatido por el Frente Amplio, por los demás partidos políticos y por los docentes, porque si hay algo que no queremos es cometer los errores del año 1990 cuando yo era apenas un estudiante de tercer año de liceo. ¿Qué reclamábamos en ese momento? Que nos escucharan; que las autoridades escucharan a los estudiantes y a los docentes. Por eso ese plan debe tener la más amplia participación. Hay gente que dice que hace doce años estamos en el gobierno y ¡enhorabuena que sea así! ¿Qué problema hay en reconocer que se necesitaba un plan? No hay ningún problema en reconocerlo. Tenemos metas concretas establecidas en un programa de gobierno y las queremos cumplir. Ayúdennos a cumplirlas. Diciendo que todo está mal no vamos a mejorar y negando los problemas tampoco. Creo que es hora de que el Uruguay avance hacia un proceso de discusión profunda y franca, que defina los caminos a seguir en materia de educación.