Charles Carrera  

Ni dignidad ni regocijo

Domingo, Agosto 19, 2018

Hace unos días, cuando el compañero Pepe renunció a su banca en la Cámara de Senadores, algunas personas a través de las redes sociales, mencionaron el hecho de que no fue saludado por la oposición, salvo por Pablo Mieres del Partido Independiente. Quienes comentaron, hacían hincapié en que cierto sector de la oposición había terminado con la costumbre de saludar al adversario que se retira de la función.

Sinceramente, no me puse a investigar detalladamente como se ha procedido en el pasado, pero lo que sí tengo claro es que si Pepe hubiera sido saludado por otros legisladores de la oposición, dicho gesto no hubiera sido otra cosa que una cuestión protocolar. Y lo protocolar, a veces, tiene cierto aroma a falsedad e hipocresía, por tanto me pareció muy realista y honesta la actitud de los blancos y los colorados. Representa a cabalidad el hecho de que nos encontramos en veredas opuestas, que representamos intereses ideológicos contrapuestos y que ni siquiera puede pretenderse el más mínimo acto de empatía, como saludar a un político que se retira de una función.

Bienvenida sea la pérdida del protocolo por parte de blancos y colorados, bienvenido sea el fin de su discurso histórico -ese por el cual afirman que los políticos, dentro de un sistema democrático, son apenas adversarios-, bienvenida su sinceridad. Tal vez, hasta terminen reconociendo que existe la lucha de clases y que ellos representan intereses diametralmente opuestos a los de la izquierda, quien sabe...
Pero más allá de esto, -que no es otra cosa que una anécdota-, lo que si preocupa es la campaña de falsedades y difamaciones que están emprendiendo algunos políticos de la oposición.

Hace unos días, hicimos nuestras valoraciones sobre el disparatado planteo del Intendente de Florida, Carlos Enciso, quien propuso la creación de una policía municipal, con un cuerpo de seis policías eventuales (a la que llama “Guardia Municipal”). Luego de los cuestionamientos y reconociendo de manera indirecta lo inaplicable de su propuesta, planteó la necesidad de discutirla en el marco de una eventual reforma Constitucional. Finalmente, en un acto público, en lugar de presentar nuevos argumentos para defender su propuesta, optó por el camino del agravio. En definitiva, bastó hurgar un poquito sobre su falta de seriedad, para que su propuesta termine cayéndose por su propio peso.

Otro hecho que merece comentarse, fueron las declaraciones que hizo la Senadora blanca Carol Aviaga, quien manifestó que el Alcalde de Atlántida había vendido unos terrenos de su propiedad para hacer un basurero. De esta manera, la señora Senadora intentaba -de manera malintencionada- levantar un manto de sospecha de corrupción sobre una persona honesta, trabajadora y esforzada como es el Alcalde de Atlántida, Gustavo González. A través de una entrevista en radio Carve, la senadora no dudó en repetir de manera liviana y sin verificar la fuente, la versión de “algunos vecinos” que decían que el dueño de los terrenos era el mencionado Alcalde. Ante los agravios, nos vimos en la obligación de salir a responderle de manera frontal, aclarándole que los fueros parlamentarios no debían usarse como una patente habilitante para difamar e injuriar personas y eludir las eventuales responsabilidades penales.

Finalmente, la señora Senadora aclaró, a través de Twitter, que se había equivocado de Alcalde, que se refería al Sr. Platero, ex Alcalde de Montevideo. Lo que no aclaró es que el Sr. Platero (ex Alcalde del Municipio E de Montevideo) fue electo por el Partido de la Concertación (alianza de blancos y colorados para las anteriores elecciones municipales) y por tanto, nada tiene que ver con la Intendencia de Canelones, el Municipio de Atlántida ni con el Frente Amplio; todo lo contrario.

En estos tiempos, hemos visto como algunos políticos, actuando de manera indigna y deshonesta, crean noticias falsas para obtener algún rédito político. Ante esto, no hay que caer en la indignidad que profesan algunos y, por el contrario, debemos enaltecer valores fundamentales como la ética y la honestidad en el ejercicio de la política.

Esas actitudes son parte del método, (si así se puede denominar a sus conductas), que parece ser están dispuestos a utilizar en la campaña electoral, y que inauguraron con el episodio de Pepe, pierdan lo que pierdan por el camino.

Así sea la dignidad arriba, y, por supuesto, el regocijo abajo.                                                               
                                                                                                              

  Dr. Charles Carrera Leal
                                                                                                                 Senador de la República
                                                                                     MPP - Espacio 609 - FRENTE AMPLIO