Manuela Mutti  

La pelea es por el discurso

23/08/2018

Es un buen ejercicio, cada tanto, intercambiar con algún familiar veterano defensor del “antes era mejor” o menos peor de lo que es ahora. Afirmación que tiene que ver -más- con una idealización de lo vivido o una incapacidad de comprender las formas y velocidades de las relaciones sociales del hoy, que con una defensa de algún gobierno anterior.

Pero, como con casi todas las cosas, siempre algo hay de cierto. Vivimos un momento en el que las realidades sólidas de nuestros abuelos se han derretido, dando lugar a un mundo más precario, provisional, ansioso de novedades…agotador. Una modernidad líquida, en palabras del sociólogo polaco Zygmunt Bauman.

Noticias falsas, medias verdades, indignación 2.0. Canalizadas a través de redes sociales que no fomentan el desarrollo de los temas sino las síntesis apresuradas, para ser los primeros en decirlo, en publicarlo. Intereses explícitos en que se vaya todo a la mierda, porque, ¡total!, enseguida alguien va a volver a construir.

¿cuál es el público objetivo?
La política es víctima de un ataque y una metamorfosis actuando al mismo tiempo, tratada (destratada diría yo) como un producto que tiene que brillar para ser deseado por el consumidor. Porque Uruguay no es Estados Unidos, no es Colombia, cuyos porcentajes de votación apenas superan la mitad de los habilitados para votar (55% y 53% respectivamente). En Uruguay la gente vota, participa, opina, se interesa. Despotrica y amenaza que va a anular su voto, pero llegado el momento elige por una de las tantas opciones que el sistema democrático le ofrece.

Eso lo saben todos los actores políticos y lo saben los (cada vez más presentes) jefes de campaña. Sobre todo aquellos que trabajan para los Partidos Tradicionales que, considerando que los gobiernos del Frente Amplio han hecho las cosas lo suficientemente bien como para ser reelectos en 2 oportunidades, han optado por otro tipo de campaña.

Una campaña ininterrumpida, sin propuestas, una campaña enchastre, que instale la idea de que las mismas cosas se pueden hacer mejor. Es decir, no proponen un cambio, porque no lo representan y porque no sabrían por donde empezar. Proponen gestión, un discurso abstracto sobre posibilidades mágicas que solo ellos conocen para que todo funcione a la perfección (les tomó casi 200 años de aprendizaje, más les vale que sea perfecta)

Y toda la estrategia se resume al hagamos mierda todo, que la gente hasta se imagine el hedor a podrido, llegado el momento de la votación aparecemos de traje, bañados y con fragancias exóticas…seguro nos votan, así sea para sacarse el olor imaginario de encima.

entonces, ¿todo bien?
Sí claro, porque el rumbo está bien. Veníamos de indigencia, de un aparato productivo desarticulado, de jóvenes estudiantes emigrando, de querer vender las empresas públicas, del cierre de bancos y empresas, de deudas eternas e impagables con condicionamientos educativos.
Pasamos a ser un país con grado inversor, con divisas en el exterior, con un PBI como nunca, liderando las políticas sociales a nivel latinoamericano, inversiones, recuperación de edificios estancados con la crisis, recuperación de empresas fundidas, con escolares y liceales recibiendo medallas en competencias internacionales, con una nueva Universidad y probablemente otra más.

Que el rumbo esté bien no significa que todo lo que suceda en el medio esté bien o no se pueda mejorar, pero ¿a quién le vas a confiar la tarea?. Quiero ser un poco más explícita, si tu traumatólogo te operó la vez que te quebraste y ya estás haciendo deportes nuevamente, ¿a quién vas a acudir el día que te esguinces o te tuerzas?, ¿al tarot?, ¿a la astrología?, ¿a los que tienen la solución mágica pero no te la revelan a menos que les pagues por una sesión de mucho palabrerío y humo?

Ni me callo ni me voy
Nadie te va a pedir que hagas eso, por suerte estamos en democracia. Pero es necesario cortar con el chusmerío, la mala leche, las terrajadas, solo sirven para fomentar la violencia. Desde la recuperación democrática hasta acá hemos soportado de todo, presidentes alcohólicos, presidentes graciosos, presidentes que se vanagloriaron de nunca perder una huelga, así y todo nos recuperamos para convertirnos en un país modelo, elegido como destino de vida de muchas personas del primer mundo, con el nivel de democracia más alto de la región.

La política es una ciencia, es una actividad profundamente humana, un bien común que nos diferencia. No dejemos que los oportunistas, los agoreros de la desgracia, se la apropien para hacerla mierda como hicieron con nuestro país hasta antes del 2005.