Susana Pereyra  

Homenaje a la Dra. Alba Roballo

05/09/2018

SEÑORA PEREYRA (Susana).- Señor presidente: quiero saludar afectuosamente a la familia de la querida doctora Alba Roballo y a todos los compañeros que están presentes hoy en este homenaje tan sentido por todos.
Cuando empecé a dar mis primeros pasos, Alba Roballo fue electa por primera vez senadora por el Partido Colorado; luego, fue electa dos veces más por el mismo partido.

Cuando fui adolescente y empecé a dar mis primeros pasos políticos, esa senadora, batllista y luchadora, se había transformado en una muy importante referente, y otras figuras del Partido Colorado y del Partido Nacional, junto a distintos integrantes de los partidos y movimientos de la izquierda uruguaya, a sectores de cristianos progresistas, a figuras que tenían larga experiencia en la lucha sindical y social, daba sus primeros pasos en la fundación del Frente Amplio junto al general Líber Seregni y al doctor José Crottogini.

En 1968, el año que marcó un antes y un después en la historia uruguaya, sucedieron varios hechos que determinaron la salida de Alba Roballo del Partido Colorado. Fue el año en que el presidente Pacheco Areco sustituyó a Manuel Flores Mora en el Ministerio de Trabajo y a Carlos Queraltó en el Ministerio de Salud Pública. Alba Roballo renunció al Ministerio de Educación y Cultura y ya lo había hecho antes Zelmar Michelini con el Ministerio de Industria y Comercio. Se introdujeron en el gabinete ministros directamente comprometidos con los sectores económicos más privilegiados. Fue el año en que se decretaron las medidas prontas de seguridad, previamente a distintos conflictos sociales y sindicales que llegarían después, para llevar adelante la congelación de precios y salarios. Fue el año en que asesinaron a Líber Arce, el primer mártir estudiantil. Este último hecho actuó como detonante y tiempo después Alba afirmó: "Yo me fui del Partido Colorado el día que asesinaron a Líber Arce", como recordaba el diputado Iván Posada. Este hecho fue trascendente para la historia de Alba y de la izquierda de nuestro país.

Mucho más adelante y después de que la vida política me llevara por distintos caminos dentro y fuera del país, volví a Uruguay y viví durante veintiocho años en la cooperativa Juana de América. Ahí, el 7 de agosto de 2015, en la rambla Pablo Blanco Acevedo entre Florencia y Felisberto Hernández, en un espacio que separaba la cooperativa Juana de América del resto del barrio, donde los niños jugaban al fútbol y los mayores teníamos que esquivar arbustos y pastizales para cruzar hacia el otro lado, se inauguró la Plaza de Convivencia Alba Roballo. Es un espacio que ahora sirve para el encuentro y disfrute de los vecinos de "La Juana" ‑como se nos suele decir en el barrio‑ y también de los barrios La Chacarita y Bella Italia, a pocas cuadras de camino Maldonado.
Ahí, en un espacio de encuentro y recreación, me encontré, luego de unos años, con la nieta de Alba, la querida Gisella Previtali, con quien nos conocimos tiempo atrás, cuando ella estaba en la Intendencia de Montevideo y yo en la Junta Departamental. Compartimos muchas cosas, entre ellas las preferencias futbolísticas. Después del reencuentro, pensé que fue muy buena elección ponerle Alba Roballo a esa nueva Plaza de Convivencia.

Era una mujer que venía de abajo, que había estudiado y se había recibido de abogada, que desde Artigas y Salto ‑más precisamente desde Isla Cabellos‑ hasta Montevideo, desde los sectores batllistas del Partido Colorado hasta el Frente Amplio, recorrió un largo camino, vital y político, y marcó un rumbo que siguieron otros batllistas que, sin dejar de serlo, reafirmaron el concepto de José Batlle y Ordóñez respecto a que el Estado es el escudo de los pobres, y buscaron en el Frente Amplio otro destino.
Junto con Zelmar Michelini inició un camino que todavía sigue abierto para quienes no renunciaron a sus convicciones ideológicas pero necesitan otro instrumento para poder llevarlas adelante. Lo hizo como mujer ‑con todas las dificultades que se trasmitieron acá, en un momento en que no era fácil por su condición‑, con mucha fuerza, con mucha firmeza, hasta los últimos días de su vida.
Para terminar este recuerdo, a modo de homenaje quiero decir con mucha fuerza y emoción que en la figura de la compañera Alba Roballo encuentro un espejo en el que yo, como mujer y militante, me quiero ver reflejada siempre.
Gracias, señor presidente.