Susana Pereyra  

El pasado 5 de Junio fue el Día Internacional del Ambiente.

09/07/2019

En este 2019, el Día Internacional del Medio Ambiente (pasado miércoles 5 de junio) nos invita a reflexionar sobre  la contaminación del aire. Busca que en este día nos motivemos para ser participes activos en la promoción del desarrollo sustentable con equidad y trabajar para que las comunidades y los Estados cambien su perspectiva,  tengan presentes en sus decisiones la variable ambiente, que ésta transversalice todas las políticas públicas.

La contaminación del aire o la contaminación atmosférica, tienen muchas causas y consecuencias. Se debe a una crisis en el equilibrio de los gases que componen la atmósfera, en un aumento de partículas sólidas y gaseosas, en particular, del dióxido de carbono (CO2), el metano y ozono, que son los principales causantes de la contaminación del aire.

Pero no nos equivoquemos, el principal causante del desequilibrio atmosférico somos nosotros. El uso de combustibles fósiles y el gas natural son los más grandes colaboradores a la polución del aire, emiten gases responsables del efecto invernadero. Una de las principales consecuencias es que la temperatura de la superficie de la tierra, se ha incrementado y está previsto que para este siglo aumente entre 1 y 5 grados.

Esto afecta a diversas especies, que se ven obligadas a emigrar y si no son capaces de adaptarse, su destino es la extinción.

También la contaminación de aire provoca fenómenos meteorológicos, ahí están las olas de calor o de frío, los huracanes y tormentas, muy fuertes en lugares donde antes no era habitual. Estos fenómenos meteorológicos  producen efectos negativos sobre el medio ambiente, la sociedad en su conjunto, la economía, la seguridad alimentaria, la energía, tambien generan conflictos armados y grandes migraciones.

Los países no están cumpliendo con las metas que están fijadas en la Agenda Ambiental 2030, en relación al cambio climático y desarrollo sustentable. Las medidas a tomarse son conocidas por los Estados que adhieren a acuerdos y protocolos internacionales, como el Acuerdo de Paris y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El Acuerdo de Paris (AP), al cual nuestro país adhiere, tiene como objetivo principal limitar el aumento de la temperatura 2°C con respecto a niveles pre- industriales, para lo cual es necesario reducir emisiones de gases de 55 giga toneladas a 40 toneladas en 2030.  Es un acuerdo que busca proteger la salud de la población mundial, protege los factores ambientales que impactan en la salud.

Nueve (9) de cada diez (10) personas en el mundo respiran aire contaminado y casi 7 millones de personas mueren cada año por esta causa (directa e indirecta), según datos presentados por la OMS a la ONU, en mayo del año pasado. Si las emisiones de gases de efecto invernadero continúan, puede que en un futuro veamos que el número de muertes causadas por el cambio climático aumenten. 

Los Estados podemos disminuir la contaminación del aire, invirtiendo en energías renovables y eficientes, un desarrollo más sustentable y favoreciendo el acceso a tecnologías limpias.

Debemos adaptarnos a los efectos adversos del cambio climático y promover la resiliencia al clima, ir tras un desarrollo con bajas emisiones de forma tal que no se comprometa la producción de alimentos.

Debemos comprender la relación entre mitigación y adaptación: cuanto menos hagamos para atacar las causas del cambio climático, mayores serán los esfuerzos que debamos hacer para adaptarnos al mismo.

Los retos son los mismos pero ahora dentro del marco de un acuerdo internacional a largo plazo y de naturaleza vinculante, más una agenda de desarrollo sostenible al 2030, como país es necesario ponerse a recapacitar sobre los procesos de cambios sociales y económicos que se desarrollarán en consecuencia de ser parte del Acuerdo de París.

Es necesario que las instituciones y los gobiernos tomen un rol activo sobre la perspectiva que tienen los ciudadanos para poder sostener cultural y políticamente un marco de políticas de mitigación y adaptación. La nueva credibilidad de las políticas públicas en el plano internacional está sujeta a la incorporación del ápice ambiental en todas las áreas. 

Se debe fortalecer la educación y sensibilización, el acceso a la información,  además de la participación  de las poblaciones en relación al cambio climático; es necesario incorporar a todos y todas en la búsqueda de soluciones y acciones directas, es decir, empoderamiento  territorial y ambiental.

El cambio climático nos reta y nos pone a prueba. Sus efectos hacen necesarias acciones de prevención y mitigación, además de atender sus consecuencias. Se necesita que  destinemos recursos con el objetivo de adaptar y adaptarse en la oportunidad de desarrollar prioridades y criterios propios y  ordenarlos.

Los países emergentes tienen un papel importantísimo en el diseño e implementación de la transformación del paradigma de desarrollo vigente. Se requiere una transformación sistemática de sectores claves, la energía, el transporte, la industria, etc. Para eso es necesario el despliegue de nuevas tecnologías y puesta en práctica de mejores formas de producir y convivir con la naturaleza.

En nuestro país según información brindada por el Poder Ejecutivo, la emisión de gases de efecto invernadero cayó un 46% entre 1990 y 2015. Uruguay apuesta así, a desarrollar una economía nacional de carácter sostenible donde se diseñan y aplican políticas sociales dirigidas a las poblaciones vulnerables a los efectos del Cambio Climático (inundaciones, sequias, granizadas, turbonadas, vientos huracanados, etc.) el tema está en la agenda del Gobierno desde 2009, cuando se creó el Sistema Nacional de Respuesta al Cambio Climático (SNRCC).

El trabajo del Estado se centra en la adaptación y cuidado de su población frente al Cambio Climático, desde el 2018 existe el Plan Nacional de Adaptación de Ciudades al Cambio Climático (dentro del marco del Acuerdo de París),  donde se busca la utilización de materiales amigables al ambiente para la construcción, además de incorporar parques y zonas verdes de calidad en los enclaves urbanos.

Otra de las políticas del gobierno es el cambio de la matriz energética,  en este sentido hemos avanzado hacia el uso de fuentes de energía renovable, las cuales producen el 98% de nuestra energía eléctrica, de la cual el 31% es eólica. 

Entre los programas, políticas e instituciones definidas se encuentran: el Plan Nacional de Cambio Climático, Secretaria Nacional del Agua, Medio Ambiente y Cambio Climático, el Gabinete Ambiental, el Sistema de Aéreas Protegidas, la Ley de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Sostenible, el Decreto de reglamentación de la actividad del Cuerpo de Guarda Parques, además de varios acuerdos y tratados Internacionales a los que nuestro país adhiere y hace en consecuencia.

Debemos profundizar y sistematizar la mirada ambiental sobre cada decisión que tomemos como estado y como ciudadanos. Debemos proyectarnos como una sociedad en la que se produce y se consume de forma apropiada, es decir sustentable. Alcanzar un buen nivel de progreso material sin comprometer los recursos naturales y calidad de vida de todas las especies del planeta, tal cual la definición: satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer la posibilidad de las futuras para atender sus propias necesidades.

 

Bibliografia:

Acuerdo de Paris.

Suplemento especial del Diario El Pais - Dia Mudial del Medio Ambiente Mejorar la calidad del aire

Pagina OMS 

Pagina PNUD