Susana Pereyra  

Día internacional del Medio Ambiente

05/06/2018

Como todos los años la Comunidad Internacional, es convocada por las Naciones Unidas, a conmemorar el Día Internacional del Medio Ambiente, y nos invita a reflexionar sobre un tema en particular, en esta ocasión: un planeta sin contaminación por plásticos.

Según un informe publicado por Science Advances, en el mundo casi el 10% del plástico ha sido reciclado, un 12% incinerado generando contaminación atmosférica y el restante 78% permanece en el ambiente. De continuar así las actuales tendencias de producción y gestión sobre desechos, en 2050 habrá 12 mil millones de toneladas de plástico en el ambiente, lo que generaría un impacto de dimensiones catastróficas, pues habría  más plásticos que peces en el océano.

Para hacer frente a esta invasión plástica, hay varias estrategias, pero una de las más importantes es generar nuevos materiales que puedan ser re-utilizables de manera indefinida, con especial atención,  además a los biodegradables fabricados con bio-materiales.                                                                                                            

A diferencia del vidrio, el plástico es una material que deriva  del petróleo y demora mucho más de cien años descomponerse en la naturaleza, inclusive 1000 años según el tipo de plástico de que se trate; es prácticamente indestructible. Éste no se degrada y está inundando nuestros mares, destruye la cadena alimenticia marina.  En la mayoría de los océanos hay en suspensión mas plástico que plancton, formando islas de tamaños inconmensurables.

No sólo es el plástico que ves, sino el que no ves. Hay unas partículas de plástico, denominadas micro-plásticos (utilizadas en algunos exfoliantes); éstas son ingeridas por los peces y otros animales, penetrando así en la cadena alimenticia y afectando la salud humana.

Ante la crisis ambiental global en la que nos vemos inmersos, debemos plantearnos nuevas estrategias, debemos planificar el desarrollo sustentable y sostenible, desde la perspectiva biofísica,  la cual irreversiblemente determinará nuestro futuro.

Tenemos un  compromiso que es con el futuro y la vida, y por eso nos convoca el imperativo ético de promover un modelo de desarrollo económico y de justicia social, que contemple  los derechos ambientales como un derecho humano inalienable, ya que el ambiente adecuado y protegido es el entorno donde el resto de los derechos se ejercen.

El desarrollo económico en todas sus dimensiones y el derecho a un ambiente sano tienen un punto en común y es que ambos suponen sustentabilidad, es decir, satisfacer las necesidades actuales sin comprometer las posibilidades de satisfacción de las generaciones futuras.
Debemos tener la capacidad de incorporar a los distintos emprendimientos productivos la dimensión ambiental, para asegurarnos la sostenibilidad no sólo del desarrollo económico sino también de los recursos.

La necesidad de consumo creada por el mismo sistema de producción sumada a  la perspectiva de corto plazo en la utilidad de los bienes, la idea del “úselo y tírelo”, tienen como protagonista a la industria de los descartables, lo cual genera el colapso en la gestión de residuos.
Hoy en día, ya  no tenemos la mirada antropocéntrica, sino la del desarrollo sustentable y buscamos un equilibrio entre el desarrollo humano y el cuidado del ambiente, pero sin perder de vista que la biodiversidad. Todos lo procesos ecológicos  están en peligro cuando el hombre abusa de los recursos naturales; hay que entender que no es solo conservar el ambiente en el que vivimos, sino que se trata de nuestra propia supervivencia como especie.

Toda las actividades humanas generan algún impacto y en un día como hoy Día Internacional del Medio Ambiente, creo que es muy pertinente recordar algunas consecuencias de nuestro consumo desmedido.

El suelo es víctima constante del  uso excesivo de agroquímicos, además de los líquidos lixiviados de la basura que incluso llegan a aguas subterráneas. La intensificación en el uso de la tierra tiene lugar en varios biomas y éstos se van degradando, lo cual siempre viene acompañado por la destrucción de biodiversidad.

La contaminación atmosférica deriva de las actividades industriales, la calefacción, la quema de basura. Todas estas actividades impactan en nuestro ambiente de forma muy perjudicial, generan afecciones a nuestra salud; afectan los sistemas, digestivo, respiratorio y nuestra piel.

Debemos elaborar alternativas integrales para atender la cuestión ambiental; es necesario transformar el modelo de desarrollo e incorporar más dimensiones. El desarrollo no es una variable unidimensional (económica) , debemos tomar en cuenta las dimensiones ambiental y social, se debe apostar a la conservación y restauración de los recursos renovables, cuidar la biodiversidad, todos los procesos ecológicos  e incorporar la lógica y criterios ambientales a los sistemas productivos.

Tenemos que lograr que las distintas políticas sectoriales incorporen el concepto del desarrollo sustentable en armonía con el  ambiente; de no concretarse esta premisa se pondría en  riesgo la sustentabilidad  y sostenibilidad del modelo de desarrollo económico y social al cual aspiramos.

Debemos ampliar y fortalecer las políticas de protección a la biodiversidad, articulando las políticas sectoriales, integrándolas a una matriz de producción sustentable, que priorice también el cuidado de los bienes ambientales. 
Mediante la gestión integrada que es necesaria para el  desarrollo sustentable, debemos apostar a la investigación e innovación de todos los procesos que integran la cadena productiva, para maximizar los beneficios y cuidar los recursos presentes y futuros.

Uruguay es un país comprometido con el Medio Ambiente; hoy día como todos los 5 de Junio debemos reflexionar y meditar.

La conciencia ambiental, debe comprometernos a pensar en y de qué forma estamos contribuyendo. Es fundamental la participación y el compromiso personal, entender que debemos evaluar el impacto de las decisiones que tomamos sobre lugar que habitamos y la forma en que nos relacionamos con la comunidad.