Nelson Larzábal  

10 AÑOS DE LA LEY DE LECHERÍA Y DEL INSTITUTO NACIONAL DE LA LECHE (INALE)

28/06/2018

Intervención especial con motivo del 10 Aniversario de INALE y de la ley de Lechería. Realizado en la Cámara de Representantes, martes 12 de junio 2018.

SEÑOR PRESIDENTE, Permítame saludar a los productores y directivos de gremiales lecheras, sindicatos rurales, instituciones públicas y privadas presentes, haciendo un espacio en sus cargadas agendas para escuchar algunos minutos en esta fecha en nuestra CÁMARA DE REPRESENTANTES.

Este 1 de junio se conmemoraron los primeros diez años del Instituto Nacional de la Leche, el INALE, institución que ha generado un avance significativo y multidimensional para el sector lechero en el plano institucional, de conocimiento y valorización de la comunidad lechera, importante para la soberanía alimentaria y la inserción comercial internacional de nuestro país, así como para el Desarrollo Rural.

Una década desde la promulgación de la ley  “De Lechería” que además de crear al propio Instituto Nacional de la Leche (INALE), pone de relieve la importancia que el estado uruguayo otorga a esta producción, a la cual no hemos estado ajenos como legisladores nacionales, pero anteriormente como productores e integramos el mundo gremial a través de la Agremiación de Tamberos de Canelones, la Intergremial de Productores de Leche, así como en lo docente e investigativo desde el Centro Regional Sur de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, ubicado en Canelones.

SEÑOR PRESIDENTE, la lechería es producción, medio de vida y forma de vida. Nos referimos a la lechería familiar, la que representa un 80 por ciento de los establecimientos uruguayos.
Arraiga a la familia en el medio rural al hibridar los dos tipos sociales cuya dialéctica dieron forma a nuestro campo: la ganadería y la agricultura.
Porque el hombre y la mujer del tambo trabajan con animales, es cierto, pero antes tratan con lo que esos animales comerán y transformarán en leche fluida que será materia prima de un amplio abanico de productos.

Hay un diálogo entre agricultura, ganadería y familia rural donde, origen obliga, el aporte del País Vasco ha sido notable en la conformación de la cultura tambera y lechera nacionales.

Y, volcando la mirada a quienes transforman esa materia prima, también es fuente de trabajo digno para miles de compatriotas en el área industrial, de la quesería artesanal, el comercio y la logística; desde la pradera, pasando por la sala de ordeñe hasta el puerto, la escuela o la mesa familiar.

Veinte mil puestos de empleo dependen directamente de esta cadena que la ley 18.242 realza y promueve.

Queremos decir SEÑOR PRESIDENTE que esa ley significó simbólica e institucionalmente afirmar el destino de Uruguay como país de vocación lechera con base pastoril que venía perfilándose pero sin encontrar el marco legislativo adecuado que le diera al sector un realce tan significativo, de lo cual nos congratulamos sin falsa modestia.

A nuestra fuerza política en el gobierno entonces, así como al conjunto del espectro político que trabajó en la misma, una década atrás y prosigue en la actualidad.

Volviendo al aniversario que nos ocupa, son diez años de que la lechería fuera declarada firmemente estratégica para el desarrollo agroindustrial del país. Y que se plasmaran normas claras para el fomento, la regulación, la promoción y el desarrollo de la producción láctea como cadena productiva integrada.

Esto no asegura precios ni mercados, SEÑOR PRESIDENTE.
Ni el clima sobre el cual es difícil actuar, aunque también se han construido herramientas anti cíclicas y de oportunidades (seguros, riego, etc.), así como el trabajo político y comercial que se ha hecho como país, van en el mismo sentido, dan certeza y profundizan el contenido de la propia ley.

Hoy se producen dos mil millones de litros de leche por año en Uruguay; el promedio de consumo es de 215 litros per cápita, uno de los mayores del mundo y con nuestras exportaciones llegamos a más de 60 países. Nuestro tambo promedio es de 150 vacas en ordeñe y en ellos predomina el trabajo familiar; contamos con una genética internacionalmente reconocida, trazabilidad total de rodeo y normas de calidad que ya no son una obligación impuesta sino una vocación de hacer bien las cosas.

Contamos también en este Uruguay que celebra sus diez años de Ley de Lechería, con trabajadores y trabajadoras rurales de los tambos que cuentan con su ley de ocho horas, sus derechos reconocidos y sus sindicatos formados. Nada de esto es menor, SEÑOR PRESIDENTE.

Como tampoco lo son los sucesivos fondos de asistencia votados por el Parlamento, pero que en definitiva son fondos de la propia cadena y el fondo de garantía que aprobáramos recientemente para hacer frente a una coyuntura dura desde lo financiero, para el sector, a la espera de lo que ya se avizora: un repunte en el precio internacional.

La industria y sus trabajadores también gozan del conjunto del beneficio de los derechos laborales que ha sido insignia en el país desde 2005, no como obra acabada, sino como proceso constante.

O como el programa de tierras para ampliar el área de la lechería y proteger a los productores de la suba del precio de las rentas, que llevó a cabo el Instituto Nacional de Colonización.

Este otro Instituto, que celebró también el pasado 1 de junio su 70 aniversario, tiene entre sus colonos beneficiarios un 25 por ciento dedicados a la lechería.
Recientes reformas legislativas que impulsáramos han privilegiado a la lechería dentro de los sectores a proteger y fomentar mediante la política de tierras del instituto colonizador.

Es una apuesta de país. Una indudable apuesta estratégica al país productivo, bien entrado ya el siglo XXI como estamos en este 2018.

Todo esto tiene andariveles comunes y los mismos hacen al fortalecimiento y la coordinación inter-institucional, un valor que ya es patrimonio del país y que desmiente a aquellos que hablan ligeramente de “falta de agenda” hacia la actual conducción del país.

“Tener agenda”, SEÑOR PRESIDENTE, no es sacar de la galera novedosas cuestiones distractoras que pueden durar lo que un tweet, sino profundizar el camino trazado y llevarlo a la práctica, dando respuesta a nuevas coyunturas y desafíos, pero con un rumbo cierto. Y la década transcurrida desde la aprobación de la “Ley de Lechería” es pródiga en ejemplos de que el rumbo del URUGUAY PAÍS LECHERO es cierto y claro.

SEÑOR PRESIDENTE, la Ley de Lechería es generosa en cuanto a contenidos que vale la pena recordar y refrescar. Son mandato y compromiso que viene cumpliéndose. Veamos por ejemplo el artículo 23 inciso (A) donde se establece dentro de los objetivos  “contribuir al fortalecimiento de las organizaciones de productores asegurando la efectiva participación de las mismas en la implementación de los planes y programas”; “ser el articulador entre los distintos agentes de la cadena con las instituciones de investigación, tecnología, genética y capacitación” y “elaborar programas para facilitar el acceso a la tierra a productores familiares en coordinación con la o las instituciones competentes”.

Participación de la sociedad organizada, uno de los ejes transversales de las políticas el Frente Amplio, también aquí presentes, SEÑOR PRESIDENTE.

Participación para alcanzar la transparencia. De hecho, recabar, sistematizar y poner a disposición información actualizada del sector lechero es otro de los cometidos que, acertadamente, le asignó la ley de marras (“generar y difundir información sectorial, estudios especializados y publicaciones que contribuyan al conocimiento del sector y a la transparencia en el relacionamiento de los agentes involucrados”, artículo 7, inciso D), y cuyo cumplimiento revirtió un clima de oscurantismo en esa materia.

Información opaca que impedía la justicia. Hoy contamos con una verdadera radiografía del sector lo cual permite la aplicación de políticas diferenciadas.

Saludamos pues a todos quienes han trabajado y aportado como directivos, presidente, staff técnico y representantes gremiales ante el INALE en toda esta década ganada.

A quienes nos han acompañado hoy en este paréntesis que no es tal de la agenda cotidiana del Parlamento Nacional para celebrar una ley central del país.

También a las gremiales e inter gremiales lecheras, desde la producción primaria hasta las fuerzas sindicales, por construir esta robusta realidad del INALE hoy. Y de la propia lechería, por encima de vaivenes de mercado y producción.

Un último reconocimiento, Señor presidente, en este caso individual: al senador y ex presidente de la República José Mujica, diez años atrás cuando la ley fue gestada Ministro de ganadería, Agricultura y Pesca y fuerte impulsor de este logro que es parte del patrimonio del Uruguay rural.