Alejandro Sánchez  

Uruguay: la burbuja de la región

02/10/2017

Al conocer las políticas que vienen desarrollando los gobiernos de Brasil y Argentina es muy difícil no sentir escalofríos. Los avances conquistados tras años de luchas populares fueron enterrados en un instante. Han recortado el gasto público, derechos laborales y han aplicado políticas muy perjudiciales para la mayoría de la población, en especial para la más pobre. En este contexto, de retorno del neoliberalismo, nuestro país sigue el rumbo trazado desde el 2005: mantiene el crecimiento económico, aumenta el gasto público social y continúa con la tendencia de disminución de la brecha entre pobres y ricos.

“Brasil, mostra a tua cara”

La impunidad con la que Temer ha manejado lo relativo a su juicio político no es significativa si se compara con los estragos que han causado sus políticas en un año de gobierno. La lista es extensa y de extrema nocividad para el desarrollo del país. Una de sus primeras medidas fue aprobar una enmienda constitucional que congela el gasto público durante 20 años.

La crisis política que terminó con la instalación de un gobierno absolutamente ilegítimo en Brasil ha repercutido sensiblemente en la economía de ese país. En el año 2016 tuvo una caída del 3,6% del PIB. En materia fiscal, el déficit fiscal global se ubicó en 9,2% del PIB en el año móvil cerrado en mayo. En el período de marzo a mayo de 2017, la tasa de desempleo fue del 13,3%,  es decir 13,8 millones de personas sin trabajo. Si se compara con el mismo período de 2016, hubo un aumento del 20,4%, con un adicional de 2,3 millones de desempleados.

A su vez, después de una década donde 28,6 millones de brasileros salieron de la pobreza, la cantidad de brasileros pobres aumentó. En 2014, la pobreza y la pobreza extrema en Brasil eran estimadas en el 7,4% y el 2,8%, respectivamente. Al año siguiente, los valores registraron un salto al 8,7% y el 3,4%. El Banco Mundial plantea dos escenarios de aumento de la pobreza para el año 2017. Uno: prevé un aumento del 8,7% al 9,8% en la proporción de personas pobres, representando un incremento de 2,5 millones de personas. En el escenario más pesimista, podría haber un crecimiento del 10,3% en la proporción de personas pobres, lo que representa un aumento de 3,6 millones de personas.

Para mitigar los impactos de la recesión sobre la población, el Banco Mundial recomendó la expansión del Bolsa Familia (plan de transferencias económicas destinado a las familias más pobres), le sugirió al gobierno de Temer aumentar el presupuesto del programa a 30.700 millones de reales en 2017. Sin embargo, Temer no solo desoyó la sugerencia sino que en tan sólo un año le retiró a 1.2 millones de familias el derecho al programa Bolsa Familia. Y solamente en el mes de julio de este ano, la reducción fue de 543 mil familias. Dicha reducción implicó en las finanzas públicas, apenas R$ 100 millones mensuales.

El recorte también llegó al Programa Farmacia Popular que atendía 9 millones de brasileros. Al mismo tiempo, fueron recortados también los recursos de las universidades federales brasileñas y las inversiones en ciencia, tecnología e innovación. Sufrieron una reducción total del 50%.

Las reformas ultra-neoliberales como la reforma de la legislación laboral y la reforma del sistema jubilatorio hicieron retroceder más de 70 años los derechos laborales . La reforma laboral es nefasta para los trabajadores: aumento de horas de la jornada laboral, reducción del tiempo de descanso, imposición de horarios, acuerdos ya no colectivos sino individuales, pérdidas de salarios por no pago de horas extras o porque las comisiones o premios dejan de considerarse salarios, los despidos masivos podrán no ser comunicados ni negociados. A su vez, la reforma jubilatoria estableció la edad mínima de jubilación en 65 años, elevando en cinco años la edad para hombres del campo y para mujeres de la ciudad y en diez años la jubilación de la mujer rural.

Por otra parte, la ola privatizadora de la dictadura de Temer comenzó a vender empresas estatales sin ningún prurito. Petrobras, la estatal petrolera, desde enero de este año ha vendido sistemáticamente sus  activos más importantes: la compañía petroquímica Suape, y la Compañia Integrada Textil, Citepé, ambas de ingeniería textil. Luego vendió el total de sus acciones de la Corporación Guaraní, el tercer mayor productor de azúcar de Brasil, a Tereos Participations (grupo de capital francés). También su refinería Nansei Seikyu, localizada en la isla nipona de Okinawa, a la japonesa Taiyo Oil Company; la filial Petrobras Chile, la cual se encargaba de la distribución de combustibles de la estatal en ese país. Ahora planea vender una de las compañías más grandes de electricidad del mundo: Electrobras. Inaugurada en 1954, que actualmente posee 47 hidroeléctricas, 69 usinas eólicas, 114 usinas termoeléctricas, además de encargarse de todo el proceso de transmisión y distribución de la energía.

El medio también está en grave peligro. El 30 de agosto, la justicia brasilera suspendió un decreto de Temer que permitía a empresas privadas desarrollar explotaciones mineras en un área de la Amazonia, ubicada entre los Estados norteños de Pará y Amapá de 26.450 kilómetros cuadrados, que posee un alto potencial de oro y otros metales preciosos. Esta reserva fue creada por la dictadura militar, la que determinó que sólo la Compañía Investigación de Recursos Mineros, una empresa pública perteneciente al Ministerio de Minas y Energía, podía hacer prospecciones en el área. El decreto suspendido por la justicia amenaza dos reservas indígenas, un parque nacional, dos bosques protegidos y cuatro reservas ecológicas en la zona. Sin embargo, el gobierno ya está preparando la apelación.

Al otro lado del río

A su vez, Argentina con su gobierno democráticamente electo ha planteado una serie de políticas que también son de temer. Según datos arrojados en una investigación realizada por la Universidad Católica Argentina: entre 2015 y 2016, la pobreza pasó del 29% al 32,9% de la población y se sumaron un total de 1,5 millones de "nuevos pobres", un total de 13 millones de argentinos por debajo de la línea de pobreza. A su vez, la indigencia pasó del 5,3% al 6,9% y alcanzó a 2,7 millones de argentinos.

Los datos del “nuevo” INDEC para el segundo semestre de 2016 muestran números distintos pero no menos preocupantes. El relevamiento fue de una población total de 31 aglomerados urbanos, 27.308.394 de personas, es decir 8.874.330 hogares y concluyó en que 1.906.215 hogares, 8.277.085 personas, se encuentran por debajo de la Línea de Pobreza.  Con relación a la línea de Indigencia se encuentran 401.122 hogares, que incluyen a 1.657.221 personas indigentes.

Sin embargo, el Centro de Estudios de la Nueva Economía de la Universidad de Belgrano en su último reporte, ubica a Argentina como uno de los países con mayor índice de pobreza en toda América Latina con un nivel de pobreza que alcanza al 30,3% de la población.

En el primer trimestre de este año, la tasa de desempleo subió a 9,2%, valor que asciende a 11,3% en la Provincia de Buenos Aires. A su vez, en el 2016 la inflación fue mayor al 40%. El aumento anual promedio en el nivel general de precios fue de 41,1 por ciento en la Ciudad de Buenos Aires. Ese porcentaje se explica en parte por 8,8 puntos del rubro Vivienda, el incremento de 282% en agua, 253% en electricidad y 147% en gas. El rubro Transporte explica 5,2 puntos de esa inflación, con incrementos en los pagos por transporte público automotor y ferrocarril superiores a 60% y 70% respectivamente. Y finalmente, aunque en absoluto menos importante, 5,9 puntos del aumento del IPC se explican por el rubro Alimentos y bebidas, donde los productos exportables llevaban la delantera, como aceites y grasas (78,7 por ciento), vinos (68,9) y lácteos (43,2).

Si bien, la inflación ha venido bajando y hoy se ubica en 22,9% el año pasado de las principales paritarias cerradas sólo el 10% alcanzó niveles que superaron la inflación promedio anual, el 90% restante sufrió una disminución de su ingreso real, lo que se tradujo en pérdida de poder adquisitivo para los trabajadores.
 
Por otra parte, en el 2016 ingresaron al país vecino 4229 millones de dólares de Inversión Extranjera Directa en el país, un 64% menos que en el año anterior. En el primer trimestre de este año además de la caída de las exportaciones, las importaciones aumentaron de manera significativa, por tanto el resultado de su Balanza comercial fue desfavorable.

Asimismo, para sostener las cuentas públicas el gobierno de Macri durante su gestión ha emitido bonos de deuda por casi 100 mil millones de dólares. Los últimos 3 mil millones de dólares emitidos aparecen como una operación récord en la historia de Argentina porque los mismos son a pagar en 100 años. El ritmo de endeudamiento ha sido más veloz que el de la última dictadura y con una proyección que convierte a su deuda en eterna.
Y por si todo esto fuera poco, el ministro de Trabajo Jorge Triaca adelantó la intención de su gobierno de realizar una reforma laboral por entender que: “…hay que dejar de lado muchos privilegios que son de los trabajadores”.

Mientras tanto en nuestro paisito…

La realidad económica y política de nuestros países vecinos, por un lado se presenta como una señal de alerta acerca de la fragilidad de los avances. Por otro, nos confirma que, si bien falta mucho por hacer, vamos por la senda correcta.

En la actualidad Uruguay cuenta con una capacidad nueva: nuestra economía no está condicionada por la de Argentina y Brasil. El proceso de “desacople” que nos habilita a estar en otra situación económica diferente a las de nuestros “hermanos mayores” no es producto del azar sino de definiciones políticas adoptadas por el gobierno frenteamplista para obtener la independencia necesaria. Las diversas transformaciones estructurales procesadas a nivel productivo junto a la diferenciación institucional y a la gestión de la política económica permitieron que pese a las tremendas dificultades y tensiones macroeconómicas que aún persisten en la región, Uruguay siga creciendo.
 
De acuerdo al último informe de Cuentas Nacionales divulgado por el BCU, en el primer trimestre de 2017 la economía uruguaya creció 4,3% respecto a igual período de 2016. En términos desestacionalizados, la actividad económica registró un aumento de 1,5% en comparación con el trimestre inmediato anterior (octubre-diciembre de 2016).

Por otra parte, en julio la inflación bajó a 4,3%. Esto representa un aumento del salario real histórico, el máximo en 40 años. 130 dice la gráfica
Por otro lado, la pobreza disminuyó significativamente en la última década alcanzando, en 2016 una estimación puntual de 9,4%, mientras la indigencia se ubicó en 0,2%. Vale recordar que solo diez años atrás la pobreza representaba el 32,5% de las personas, mientras el 2,5% vivía en situación de indigencia. En el estudio sobre pobreza recientemente publicado por el Centro de Estudios de la Nueva Economía de la Universidad de Belgrano, Uruguay se ubica en el país con menor índice de pobreza de toda América Latina.
 
La distribución de ingreso, medida a través del Índice de Gini, que varía entre 0 y 1 según el grado de desigualdad, volvió a mejorar en 2016 situándose en el valor 0,383 (luego de un leve retroceso en 2015), y se prevé que continúe dicha tendencia en 2017. Diez años atrás el valor del Índice de Gini era 0,455, indicando un mayor grado de desigualdad.

Estas mejoras de las condiciones de vida de nuestro pueblo son el resultado del crecimiento económico pero acompañado por una redistribución más justa, con políticas pensadas para las mayorías. Es momento de recordar que entre mediados de los 80 y finales de los 90 también hubo crecimiento económico sostenido semejante al de la última década. Pero eso no mejoró los niveles socioeconómicos, sencillamente porque el crecimiento económico no fue redistribuido, todo lo contrario, fue un período de concentración del ingreso.

Esta redistribución tampoco fue azarosa, fue posible gracias a la conjunción de distintas políticas: la reforma tributaria, la negociación salarial colectiva y el Gasto Público Social. Este último desde el 2015 hasta el 2016  ha aumentado 117% en términos reales, un guarismo superior al aumento del PIB (58%) y el propio Gasto Público Total (82%) en el mismo período. En esta Rendición de Cuentas, Gasto Público Social se incrementa en 200 millones de dólares.

Mientras vemos como los gobiernos de nuestros hermanos brasileros y argentinos hacen añicos los avances productos de años de luchas populares; mientras vemos cómo la oligarquía gobierna para su clase y empeña el futuro del pueblo sin el mínimo remordimiento, nuestro gobierno trabaja para que Uruguay continúe creciendo e invirtiendo en ampliar derechos y oportunidades. Mientras vemos cómo avanza la derecha en la región, nuestro proyecto frenteamplista sigue demostrando que se puede, que pudimos y podremos continuar profundizando los cambios… Porque somos "obreros de la patria del futuro".