Cecilia Bottino  

Paysandú: Historia y futuro de una ciudad industrial

09/06/2016

En 1608, Hernandarias recorre el territorio de aquella Banda Oriental y decide recomendar al Rey de España poblar con ganado estas buenas tierras. Pocos años después regresa a estos lares transportando una importante tropa de ganado. Este hecho de hace 400 años inicia un esquema, feudal primero, capitalista después, que define la estructura productiva de la mayor parte de nuestra historia.

Esto también marcó los orígenes de nuestro querido Paysandú que se inicia sobre el año 1750 como un paso ganadero denominado Ypauzandó. A principios del siglo XIX el poblado ya contaba con su puerto sobre el río Uruguay. En 1815, dentro del departamento y a cien kilómetros al norte de la ciudad, José Artigas estableció el Gobierno de Purificación, capital de la Liga Federal.

Una década después del episodio de la Heroica Defensa de 1864 la ciudad comienza su crecimiento económico y demográfico, se construyen escuelas, un hospital y un destacamento de Policía. Uno de los saladeros de los nueve sitos en Paysandú, el de Santa María, se inaugura en 1871. El mercado de las carnes saladas era la alimentación de los negros esclavos, en especial de los territorios tropicales, Brasil y Cuba, donde las carnes frescas no duraban mucho. El desgraciado suceso de la Primera Guerra Mundial, entre 1914 y 1918 redunda como fomento de la industria uruguaya.

Luego de una breve depresión, la prosperidad volvió en 1930, cuando Ancap construyó su planta. Las primeras industrias privadas fueron las derivadas de la ganadería y agricultura. En la primera mitad del siglo XX surgen industrias como la textil, alimentarias (cervezas, panificadoras, aceitera),curtiembre, que le dan a la Heroica parte de su identidad, con su clase obrera caracterizada por su pujanza, organización y capacidad de trabajo. Terminada la Segunda Guerra Mundial, asumió la Presidencia en el país la lista 15 y su líder, Luis Batlle Berres impulsa una conducción económica decididamente proteccionista de la industria nacional.

A principios de los años 60 la industria textil llegó a sus máximos históricos de contratación de personal. En 1958 gana las elecciones el Partido Nacional en Alianza con el Ruralismo y de acuerdo con sus promesas a los grandes terratenientes, desarrolló una reforma cambiaria que liberó el precio del dólar, luego progresivamente fue siendo devaluado y comenzó el endeudamiento interno del país a partir de las primeras cartas de intención con el Fondo Monetario Internacional.

Desde la década del 70 hasta el 2004, los sucesivos gobiernos de facto y democráticos aplicaron las teorías neoliberales, abrieron sin planificación previa nuestras fronteras al mundo de modo que solo sobrevivieron las empresas más competitivas. Si una empresa uruguaya cerraba era en cierta forma celebrado porque aumentaba la competitividad del país y los recursos económicos y humanos se redirigirían hacia las empresas sobrevivientes.

Este capitalismo salvaje lejos de mejorar la competitividad trajo como consecuencia los cierres masivos de las fábricas. Esto golpeó mucho en Paysandú, donde asistimos al cierre continuado, una tras otra de nuestras industrias con un costo social desgarrador, vimos crecer cinturones de pobreza, asentamientos y vimos perder oficios y hábitos de trabajo.

En aquellas épocas duras, los teóricos neoliberales consideraban que un desempleo del 15% era estructural para nuestro tipo de economía, y por lo tanto imposible de bajar. Y además este alto desempleo era garantía del reemplazo inmediato de los recursos humanos y por lo tanto era un muro de contención para las reivindicaciones sindicales. La competitividad en este período era concebida como basada en la baja de precios, la disponibilidad de capital o recursos, la inversión en maquinaria y los apoyos gubernamentales (subsidios).

Al ganar el Frente Amplio en octubre de 2004 propuso un país productivo diferente, acompañado por un cambio muy importante en la matriz energética, inversión en empresas públicas, la exploración de nuevas formas de organización de los medios de producción a través del Fondes, mejora en las comunicaciones, planteo del puerto de aguas profundas y de la hidrovía.

Se fomenta un nuevo concepto de competitividad fundada en el conocimiento y la innovación, en la creación de cluster, cadenas de valor, redes productivas, conocimiento y generación de saberes, mejora de la calidad, productos diferenciados y un Estado que a través de las políticas públicas y el desarrollo local impulse todo lo anterior.

Tomando en consideración esa nueva concepción de la competitividad, la organización deseable de la producción en el territorio es un sistema de empresas y emprendedores innovadores, con una cultura de cooperación a través de redes formales o informales de intercambio y apoyo mútuo tanto en lo productivo, como en lo comercial y lo tecnológico y con una estrategia coordinada con las políticas públicas.

Es decir, la garantía de sobrevivencia a largo plazo a través de la innovación y desarrollo, debe ser estimulada con el rol que debe cumplir la ANII viniendo al territorio a acercar sus diferentes fondos para colaborar con el I+D local, respaldado con la Agencia de Desarrollo, con el Departamento de Promoción y Desarrollo,y con otras instituciones locales que garanticen el clima de cooperación.

Contar con el Centro Universitario de Paysandú, con la UTEC, con tecnólogos en diferentes ramas, nos hace contar con técnicos, profesionales y personal capacitado en todos los niveles con la calidad y cantidad suficiente para lograr un desarrollo industrial sustentable desde lo social, lo medioambiental y lo económico.

La mejor definición de desarrollo local y que invoca a aquellos pioneros que marcaron la historia pujante de Paysandú, es la posibilidad de los grupos sociales de ir construyendo su propia historia, tener el control de su propio desarrollo para resolver sus necesidades y avanzar hacia mejores condiciones de vida. Esto incluye la equidad territorial, es decir que todos tengamos las mismas oportunidades de realizarnos sin importar en qué lugar hayamos nacido.

Es parte de nuestro deber como equipo de diputación, trabajando en forma coordinada con el gobierno municipal, el gobierno central, los actores locales sociales aprovechar las fortalezas sanduceras. El desafío nos exige un tratamiento general y particular, atendiendo simultáneamente las leyes y políticas públicas como acto de escuchar y apalancar cada caso particular.

Fomentando todo tipo de emprendimientos en todo el espectro de propiedad, desde estimular la presencia de inversiones multinacionales, pasando por las medianas industrias de capital o los pequeños emprendimientos colectivos, todo dentro de un marco de coexistencia y cooperación, para desarrollar sectores industriales capacitados, con posibilidad de innovación, con permanente contacto con los centros de generación y divulgación del conocimiento, para que una vez más esta ciudad industrial sea un ejemplo, esta vez dentro del sistema nacional de competitividad.

Publicado en Diario La República