Ivonne Passada  

El Frente de la gente

22/05/2016

Dentro de un par de meses estaremos en un nuevo acto eleccionario del Frente Amplio, con las formas ya instaladas de la elección pasada, de elegir en forma simultánea y directa a nuestros candidatos a nivel nacional, y al Plenario, organismo de importancia en los momentos cruciales y decisorios de nuestra fuerza política, sin desmerecer los Congresos que son el organismo máximo. Así como las autoridades departamentales.

Hemos elegido a los candidatos a la Presidencia del Frente Amplio, los cuales surgen de distintas formas, pero que obtuvieron los acuerdos necesarios para salir a la cancha. A todos nos quedó un sabor a poco ya sea porque no hay representantes del interior y porque las mujeres a la hora de proponerse no levantamos nuestras voces. Son debes que quedan, no poco importantes cuando veníamos de una presidenta mujer y de un equipo de trabajo que trató de contemplar la mirada de género. Seguramente esto estará en la agenda del futuro presidente de la fuerza política que sea electo como forma de reconocer la integralidad en el trabajo político.

Por eso tenemos un gran deber en hacer de esta elección un gran acto del Frente Amplio, que nos reencuentre. La fortaleza y la coherencia del Frente Amplio ha existido siempre y radica en nuestras propias fuerzas, en las mismas que nos coloca en reconocer que somos también movimiento, la que nos ha llevado y nos deben llevar a no confundir el instrumento, a no confundir la herramienta, cuando se coloca en política miradas cortoplacistas, o cuando se mezcla el interés colectivo con intereses o expectativas personales. Esos caminos la fuerza política sabe como sortearlos, con unidad y más unidad.

Nada empieza –ni en política, ni en la vida personal, ni en el trabajo– cuando uno llega. Este concepto, de no tenerse claro, puede entorpecer un entretejido que tiene más de 40 años en el Frente Amplio. Lo que a modo despectivo nos llaman la colcha de retazos, esa que nos abriga porque fue hecha con compromiso político y afectivo.

Las ideas que se fueron construyendo en el Frente han sido históricamente de muchos, amasadas desde las bases, desde las diferencias en la diversidad, y siempre se ha tendido a levantar que no son patrimonio ni de grupos ni de militantes. Son esa construcción permanente, diaria, de todos los que se sienten frenteamplistas, inclusive de aquellos que no tienen un sector político, de los que no son de grupos de base, pero sí creen en el proyecto, y quizás sean, a veces, los que menos escuchamos.

La construcción de nuevos liderazgos fuertes en tiempos tan difíciles como los que hoy tenemos no son sencillos de construir, no es casualidad que los líderes indiscutibles de la fuerza política sigan identificados como tales con la sociedad y sus manifestaciones siguen siendo un tema de referencia, porque sus pensamientos e ideas fueron la construcción conjunta de la historia pasada y presente, porque lograron trascender y se arraigaron en la gente, desde los diferentes nichos de aceptación que tiene cada uno. Eso es el Frente Amplio, desconocerlo es desconocer la esencia de donde venimos, por eso es importante en ese escenario definir la estrategia en esta etapa y renovar nuestros compromisos.

Estamos en tiempos distintos, y seguimos siendo una fuerza política joven y audaz, hecho que se corrobora al realizar las elecciones de nuestra fuerza política de cara a la gente, para elegir nuestros candidatos –acción que no es capaz de llevar a cabo otra fuerza política–, en momentos en que estamos desarrollando el tercer gobierno nacional de izquierda. 

Sabemos que debemos dar una vuelta de tuerca en esta etapa, y por eso estaremos en noviembre haciendo nuestro Congreso de actualización ideológica. Debemos también colocar los factores más importante para esta etapa, que son de resonancia para con la gente y que quizás por distintos factores hemos estado ausentes en estos tiempos. 

Hay actores que son fundamentales en esta etapa y en la estrategia que debemos definir nuevamente, hay un laberinto en el Frente Amplio para redefinir los caminos, hay desencantos pero sigue habiendo utopías, has desafíos pero hay lugares que debemos retomar rápidamente en este proceso político en particular pero sin olvidar lo que está sucediendo en la región. La situación de Dilma es una clarísima señal que la derecha teme que en la región se perpetúen los gobiernos progresistas, y dan señales de distintas formas. Cuidemos la casa y sus cimientos.

La fuerza política tampoco puede olvidarse que los trabajadores son parte fundamental de la sociedad. Han sido los que históricamente supieron estar en los momentos más críticos del país. Debemos seguir profundizando en la sociedad los cambios que se producen y en aquellos que aún no están, insistir en su concreción, además de dialogar y relacionarnos para prevenir conflictos.

Mirar con atención “la sociedad como un partido más” que juega un gran rol, que se manifiesta de distintas formas. Ganemos nuevamente las calles, festejemos por lo hecho, por cada logro y también estemos del lado de las demandas que deberemos transformarlas en realidades porque nuestro gobierno es un proyecto nacional que no finaliza cada cinco años es de construcción permanente y de proyección, es con la gente.

Por eso creo que de acá al 24 de julio es una oportunidad de ir al comité a charlar con los compañeros y amigos, de escuchar, de intercambiar y de pensar como siempre, el día después.

Publicado en el Diario La República