Héctor Tajam  

CRÓNICAS DE UN CICLO ANUNCIADO

13/05/2016

Por Ec. Gabriela Cultelli y Ec. Héctor Tajam

(Publicado en "La República")

¿Desaceleración, Estancamiento o Crisis? realmente aún es muy pronto para asegurar lo uno o lo otro en términosde desenvolvimiento de la economía uruguaya. La cuestión esencial pasa por cómo se distribuyen los efectos negativos del ciclo económico, y no solo por emergentes razones de justicia social, sino también para dinamizar al propio entretejido económico. La política económica juega en esto último un importante papel, según venimos destacando desde varios artículos atrás. Los últimos datos publicados por el BCU, y las expresiones del ministro de economía en esta oportunidad, obligan a volver sobre estos temas.

LA COYUNTURA.

La sensación de empeoramiento de situación referida por nuestro pueblo en sus diversas formas de expresión, esta vez no falló. La economía solo creció en un 1% durante el año 2015 (en adelante la fuente de datos utilizada es el BCU, salvo señalamiento específico), o sea, sin tener en cuenta los efectos de los desastres climáticos últimos (inundaciones, huracán). En ello el comportamiento negativo del sector comercio y construcción, contrarrestando con su evolución positiva la industria manufacturera, el transporte y las comunicaciones; esta última con la impronta de nuestra empresa pública (ANTEL).

Es que el consumo privado, otrora impulsor del crecimiento, se mantuvo prácticamente estancado. Si la desaceleración nos muestra al mismo tiempo un cambio de política económica en el marco de los consejos de salarios, que trajo consigo el año anterior pautas salariales (construidas por el Poder Ejecutivo) que frenan el crecimiento de tal variable, parece difícil pensar que en este año o el venidero, el consumo interno privado vuelva a dinamizar la economía y en particular al sector comercio. Lo que mantuvo al PBI (1%) fue de hecho el crecimiento del consumo público (2,6%).

Se le suma la caída de la inversión (-8,17%), cosa que no sucedía desde el 2009, únicos años de baja del período frenteamplista. En aquella ocasión (2009) se mantuvo creciendo la inversión pública y el resultado final fue causa de la caída en el sector privado, pero esta vez cayeron ambos, y más el público (-12,5%) que el privado (-7%). Este elemento podría ser un indicio de estancamiento.

Al mismo tiempo las exportaciones bajaron un 17,2% en el año. Las de mayor incidencia, o sea las exportaciones de la industria manufacturera, cayeron un 15,1%, mientras que las de actividades primarias disminuyeron un 21,7% (con mayor afectación la agricultura que tuvo una caída del 33,9%). Las caídas principales por destino se refirieron a la baja de nuestras exportaciones hacia América Latina, principalmente hacia Brasil, Venezuela, disminuyendo hacia el MERCOSUR en general en un 29,8%, así como también hacia Europa y otros países con comportamiento prácticamente generalizado.

La variación anual de las importaciones fue de 21% negativo, explicándose por una caída del 29% de las importaciones de bienes de capital y del 24% de insumos intermedio, siendo que las importaciones de bienes de consumo cayeron solo un 8%. Este podría ser otro indicio de estancamiento pues la mayor caída fue en bienes de producción, consecuente con la caída de la inversión.

Por su parte, el resultado global del balance de pagos se situó negativo en casi 1800 millones de dólares, en virtud del saldo negativo del rubro “renta neta”, o sea por los pagos de interés de deuda (creció en 5,8%) y la remisión de ganancias (aumentó en 5,5%) de la inversión extranjera a sus centros de origen. Esto en un contexto donde la IED (Inversión extranjera directa) en 2015, descendió prácticamente a la mitad de la registrada en 2013/14.
El desempleo creció en un dígito (ahora con fuente de datos INE), aún manteniéndose en un promedió bajo (7,8% total; 6,8% para los hombres y 9% para las mujeres). El salario real creció levemente en un 1,5% entre el promedio anual 2014 y 2015; o sea de la mitad que subió el año que más bajo ascenso tuvo (3% entre 2013 y 2014)

LA RESPUESTA

La respuesta gubernamental ya viene dándose desde el año pasado: en vez de profundizar el nuevo modelo productivo con justicia social que se venía construyendo desde el 2005, parece buscar solución mágica en el extranjero, impulsando una apertura desmedida en búsqueda de la inversión privada que no vendrá, según su propia visión de la situación mundial (y que desde el punto de vista descriptivo compartimos).

Efectivamente, el ministro de economía en su conversación ante el parlamento (publicada en la web del MEF), verificaba un contexto internacional más adverso de lo que previeron (menor crecimiento y comercio, descenso de precios de materias primas y otros componentes básicos y mayor volatilidad financiera), sumándose la situación regional. Claro que tales previsiones no parecen muy claras, cuando plantea por ejemplo para el caso de Argentina una coyuntura prometedora que “busca corregir distorsiones”, opinión que no compartimos en lo absoluto, pero que será motivo de un próximo artículo.

Pero lo más sorprendente es que de ese mismo contexto, tan adverso, es de dónde parece pretenderse la solución, en la búsqueda desesperada de mayores inversiones, en vez de apuntar a nuestras propias fuerzas que por más magras que sean, han demostrado dar ciertos resultados al menos en la última década.

Sabemos que los ciclos se suceden en una economía capitalista. Dicho de otra manera, los períodos de auge y crecimiento del PBI y la economía son seguidos de recesión y crisis, para luego de una etapa de recuperación volver al ascenso. Al mismo tiempo se conoce por nuestra historia económica que los ciclos del Uruguay transcurren entre 14 o 15 años, en virtud de nuestras estructuras productivas. También  es cierto que hubo cambios en estas estructuras en la última década que sin duda muestran una economía más fuerte para enfrentar las distintas fases, pero que no llegaron a romper la periodicidad mencionada. Es por tanto hora de profundizar el camino y no de desandarlo.

Por Ec. Gabriela Cultelli y Ec. Héctor Tajam
Publicado en Diario La República 12 de mayo 2016