Ivonne Passada  

El falso discurso

14/12/2015

Durante estos últimos tiempos el tema educación está y seguirá estando en el debate diario, por parte del gobierno y por parte de aquellos que han venido sistemáticamente haciendo un contradebate.

La Escuela Pública como un todo ha conseguido más conquistas y ha ejecutado más oportunidades a los niños, niñas y adolescentes más pobres de nuestro país e inclusive de la región, aunque paradójicamente, por otro lado, es condenada como una institución ineficaz, que no tiene los resultados esperados, por algunos entendidos y por otros falsos “magísteres”.

El problema radica, y es donde debemos colocar nuestras miradas, en que mientras en la sociedad sigan existiendo desigualdades habrá también una oferta educativa desigual.

La discusión hoy pasa por entender que con políticas exclusivamente que atiendan en el plano educativo los resultados serán limitados, el hecho de que hoy estemos colocando miradas que atiendan todo el contexto social, como atención primaria de salud, cobertura para las niñas y niños más vulnerables no colocando políticas sectoriales sino globales, nos permitirá atender la desigualdad social y en consecuencia dejaremos de tener menos educación desigual.

Es un gran error seguir colocando la carga de la responsabilidad de los resultados exclusivamente a la escuela, ya que de por sí es a ella donde se le coloca la mayor responsabilidad de las injusticias sociales, porque es justamente en la Escuela Pública donde queda la mayor evidencia de las desigualdades sociales.

Por eso no tengo dudas de que el ámbito y el espacio más democrático sigue siendo la Escuela Pública, la que inserta a todos.

Es realmente preocupante que la educación sea la única política que está siempre siendo de alguna manera u otra plebiscitada, donde los resultados se manejan en forma permanente por actores involucrados y por aquellos que realizando dichas encuestas intentan orientar resultados basados solamente en el rendimiento final, como si ese resultado fuera solo de la Escuela Pública.

Esta sobreexposición que viene desde los años 80 y 90 aplicada a encuestas internas y externas, no se realizan, por ejemplo, a las políticas económicas o sociales para ver su diseño curricular desde el punto de vista económico y social, a todos aquellos que reciben las prestaciones del Estado, a los que subsidiamos o les realizamos prestaciones en cada Presupuesto Nacional, al control público, de ese espacio tan importante donde el único patrón es el soberano, pero la Escuela Pública sí está expuesta en forma permanente a ellas, y no está mal, pero para combatir las desigualdades debemos mirar el tema en forma global.

Me gustaría poder pensar, en un sentido lógico e inclusivo, que todos compartimos que con la educación se juega el futuro de una nación, y a muchos escuchamos decir a diario que se invierte demasiado dinero en ella y que los resultados son “pésimos”. Lamentablemente no escucho con el mismo fervor la defensa del Estado cuando subsidia a empresas privadas, o cuando la industria farmacéutica lleva adelante políticas que afectan los intereses de los más necesitados en temas tan sensibles. Esas mismas voces no se alzaron en su contra.

El actual proceso que estamos llevando adelante en nuestro país, es ver el tema de la educación como un todo, no como un sector aislado a lo que sucede alrededor, es la búsqueda de una inclusión social, y en esa inclusión esta la Escuela Pública.

Por eso, sin lugar a dudas, cuando hablamos de la escolarizar a todos los niños y niñas de 3 a 5 años de edad, cuando hablamos de la obligatoriedad del ciclo básico, debemos tener en el horizonte que los años de aprendizajes para algunos podrán ser la oportunidad de nuevos empleos y oportunidades, y para otros finalizar sin tener las oportunidades para cambiar su contexto. Es allí donde deben primar las políticas generales que atiendan toda la realidad social, allí colocamos el Sistema Nacional de Cuidados, la atención para los adolescente de 12 y 14 años.

Realizar un claro acompañamiento para que todo joven menor de 17 años deba estar en un programa educativo.

Cuando el sistema educativo no brinda las oportunidades y atiende diferentes ofertas, para atender las desigualdades que aún se mantienen en nuestra sociedad tendrá oferta desigual con resultados desiguales.

La Escuela Pública debe ser el espacio creador de una pedagogía de la igualdad, ya que a pesar de todo sigue siendo el lugar en donde las conquistas de avance de las políticas sociales tienen altos resultados, que no son suficientes, pero que vienen mejorando y atendiendo el tema como un todo.

Por eso estoy convencida que son tiempos en que debemos colocar el debate en su justo lugar, y que la educación lo esté en forma permanente está bien, lo que no está bien es que el debate sea el espacio de puja política para algunos que hacen de la política un campo de batalla y para otros un campo de experiencia intelectual, donde la teoría y la práctica se pierde con la realidad que golpea en sus caras, y utilizan sus saberes académicos para ensayos puramente empíricos, pero que les ha dado buenas retribuciones monetarias.

Por eso hoy nuestro proyecto es, al decir de un viejo amigo, el Dr. Pablo Gentili, que pedagogía de la esperanza es una pedagogía donde lo imposible reconstruye, utópicamente, con un ojo en el presente y otro en el futuro.

Publicado en: Diario La República