Jorge Meroni  

De Presupuesto y Política Exterior

26/10/2015

En cuanto al escenario regional e internacional y  la política exterior, que tanto se ha mencionado en el marco de discusión de la Ley Presupuestal, cabe resaltar algunas cuestiones no menores en lo que respecta a  la política exterior aplicada en los últimos 10 años.
Debemos ser cuidadosos y estudiosos  en los temas de coyuntura internacional actual y las perspectivas de mediano plazo, teniendo presente las interrogantes que todos tenemos en una geopolítica que ha cambiado de manera profunda en los últimos años.
Un primer conjunto de temas refiere a la salida de la crisis económica que enfrentan los países capitalistas centrales. Crisis del Sistema y no de la región como se intenta establecer en las intervenciones de la oposición.
Cabe mencionar que existieron y existen algunos temas de considerable relevancia que inciden indirectamente en la agenda internacional de nuestro país.
Esta crisis continúa de la Unión Europea, crisis económica financiera que se presenta en la reconfiguración de las negociaciones entre este bloque con el Mercosur.
Así la situación fiscal de la economía más importante a nivel mundial, como es la de los Estados Unidos, ha sido un tema recurrente.

En el marco internacional donde se profundiza en un creciente contexto de concentración del comercio con la incorporación de  valor en el campo de las cadenas globales. Son claros a  este respecto los indicadores sobre el peso de la región en  porcentajes de comercio mundial, PBI, flujos financieros, investigación y tecnología, se advertirá  con claridad esa situación. Sin embargo en algunos rubros, como en la captación de inversión extranjera  directa, en la eficiencia de la producción alimentaria, en el desarrollo de los recursos energéticos y en el cuidado del medio ambiente, Uruguay  ha tenido avances reconocidos internacionalmente.

En lo que respecta a la política exterior, la Integración Regional resulta un aspecto central en la propuesta política de nuestro gobierno, instrumento clave en la inserción internacional, en un mundo cada vez más interconectado. Teniendo los Estados como nuevo desafío  generar las nuevas instancias de diálogo, a través de los distintos organismos como ser las  Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) entre otras. Estos espacios dieron un salto cualitativo en términos de integración regional.
La  inserción internacional del país será impulsada desde la plataforma MERCOSUR, con un posicionamiento potencial del bloque en el sistema internacional, y a la construcción de posiciones regionales para fortalecer la soberanía nacional en espacios multilaterales y foros globales.
Cabe agregar que se asume que el país posee en la materia un doble rol como receptor y oferente, y de allí se propone una cooperación  desde una perspectiva de izquierda, centrada en el desarrollo sustentable, abarcando dimensiones social, económica, ambiental y de derechos humanos, y concebida como alianza estratégica y no como relaciones receptores-donantes.
La sustentabilidad del desarrollo, como izquierda la consideramos un componente clave para la transformación estructural en materia de integración productiva, desarrollo científico-tecnológico, autonomía financiera e integración de mercados.

Esa negociación de acuerdos comerciales desde el MERCOSUR con otros bloques y países; permitirá el desarrollo de centros de promoción  e inteligencia comercial en los mercados estratégicos, coordinados por una única institución; localización de centros de información en comercio exterior e inteligencia comercial en el interior del país, desarrollo del modo de transporte multimodal, consolidando la infraestructura portuaria y vial.

La propuesta culmina articulando dos dimensiones: La primera fortalecer capacidades internas que incluye consolidar el fortalecimiento Institucional de recursos materiales y de recursos humanos; reconstruir el tejido productivo marginal conformado fundamentalmente  MIPYMES (micro, pequeñas y medianas empresas) , y formas de  economía social.
La segunda dimensión, es el  fortalecimiento de las capacidades externas, proponemos integrar el sector productivo nacional con las cadenas de valor, apoyar la internacionalización de emprendimientos asociativos atendiendo la dimensión social, la dimensión de género y la dimensión de juventud; fomentar las misiones de negocios prospectivas, consolidar los mercados actuales y abordar nuevos; implementar la devolución de impuestos indirectos según el grado de incorporación de valor agregado y revisar la política tributaria a los productos exportables; priorizar las inversiones que atienden el interior del país, la sostenibilidad del medio ambiente y las relativas a investigación, innovación y desarrollo.

Nuestro norte es la institucionalidad para la política exterior, trabajaremos para profundizar en la coordinación interministerial e interinstitucional y por supuesto seguimos proponiendo la gestión por resultados sobre todo para el Servicio Exterior que absorbe un 80% del presupuesto de la Cancillería; la reestructura del Ministerio, en cuanto a las misiones diplomáticas desde las razones estratégicas y coyunturales que llevaron a su acreditación ; la gestión de recursos humanos desde una evaluación de actividades y procesos; la adecuación del estatuto del Servicio Exterior a los lineamientos del nuevo estatuto del funcionario público; la adecuación de criterios e incentivos de rotación personal acreditado y del personal que permanece en Uruguay; la renovación tecnológica en gestión e información, la mejora en la gestión de la infraestructura con evaluación de las instalaciones, tanto en Uruguay como en el exterior.
Y esto nos obliga a profundizar continuar  desarrollando Consulados Móviles y otras formas de descentralización, adecuar los servicios y programas de las instituciones  públicas a los uruguayos en el exterior o a aquellos que desean retornar; fortalecer la Junta Nacional de Migración  (asentando las bases para la creación de un Instituto para la Migración o similar).
En estos tiempos de la sociedad de la información, se impone más que nunca una cancillería inteligente, dotada de una nueva diplomacia que ya se comienza a ver en los jóvenes que ingresan por concurso al Ministerio

Por otra parte y por supuesto permítanme estar orgulloso de la figura de nuestro ex presidente José Mujica, acompañado por una política exterior consistente que permitió no como fuerza política sino como país colocar a Uruguay entre los países a los cuales el sistema internacional le presta mucha atención, donde logró instalar a nivel internacional una forma de hacer política diferente donde se puso arriba de la mesa temas tan importantes como que mundo queremos construir y para qué; que valor le damos a la alta política, como construimos un mundo mejor donde importe la vida por sobre todas las cosas y no el mercado y sus reglas; es decir pensar que mundo queremos para el futuro; y por más que a muchos no les guste esto nunca en la historia de este  país ha estado en una posición como la actual en el orden internacional, siendo incluso denominado por el seminario británico “The Economist” como el país del año en el 2013.

La dimensión de derechos humanos ha sido y es uno de los primeros objetivos para nuestra izquierda   y en materia de política exterior, en este tema hemos evolucionado exponencialmente  y no solo hemos manifestado nuestro interés, sino que lo hemos llevado adelante; en síntesis y para terminar tenemos aún mucho por hacer, siendo fundamental la estrategia de desarrollo en la cual nos hemos embarcado como izquierda, donde la apertura de mercados ha sido el camino para el país hacia la diversificación de destinos de exportación, así como a la diversificación de la producción, sobresaliendo los acuerdos  con China y EEUU con quienes además de tener un nuevo abanico de exportación se realiza en grandes cantidades.
Y en  lo que respecta a la extra zona, se entiende que el país se vinculó claramente con diversos países, con fuerte hincapié en Centroamérica, como el sudeste asiático y de sus alrededores. Todos ellos en ámbitos mayoritariamente bilaterales y cooperativos. .

En conclusión la política exterior que es una política de Estado, mas allá de las diferencias existentes dentro de nuestro sistema de partidos en lo referente a posicionamientos referidos a diferentes atentados ocurridos en países, deberemos mantener la ecuanimidad necesaria cuestionándolos porque vengan de donde vengan atentan contra el derecho fundamental: la vida humana.
Por otro lado,  en nuestra política exterior no  puede caber duda que tiene y deberá seguir teniendo como objetivo central, en el escenario internacional, la defensa de la Soberanía Nacional.