Ernesto Agazzi  

Índice, medio y anular

03/03/2015

En la actividad política llevamos intrínsicamente en nuestro interior más profundo la contradicción entre el corto y el largo plazo, debido a que todos vemos claro lo que nos sucede en cada momento para poder tomar las decisiones inmediatas, al mismo tiempo que vamos visualizando el camino por el que vamos marchando. Es entre la necesidad inmediata, ya, ahora, y el futuro. El corto y el largo plazo son dos categorías diferentes, pero en la actividad política no pueden tomarse como instancias independientes. Quienes conciben la política con una visión de corto plazo, en función exclusivamente de las demandas inmediatas caen en un pragmatismo sin rumbo, y por otro lado, quienes plantean construir algún día un mundo nuevo despreciando la peripecia cotidiana terminan siendo inconducentes hablando de una quimera que no se puede alcanzar.
La vinculación entre lo que se ve de un problema con lo que no se ve pero que es la causa del mismo, no es un aspecto sencillo, pero es determinante de los logros políticos. En otras palabras, no se puede actuar sólo sobre las consecuencias de los problemas sociales, sino que es imprescindible atacar sus causas para que no se vuelvan a repetir, lo que nos ha llevado a reiterar una y mil veces que es necesario avanzar con las luces cortas pero también con las largas, para mantener un norte claro en nuestro camino.
Más o menos racionalmente, o más o menos intuitivamente, nuestra sociedad tiene la cultura cívica que le permite analizar o intuir este aspecto. Y ello se reflejó en los resultados electorales de las últimas elecciones nacionales.
Cuando se analizan los logros y los debes del gobierno nacional frenteamplista, se corre el riesgo de hacer un listado simplista de asuntos independientes en la búsqueda de un balance entre lo positivo y lo negativo, como si se tratara de una suma aritmética, cuando todo parece indicar que eso no es lo que los ciudadanos tienen en cuenta al decidir en quien depositan su confianza. Y probablemente allí radique el centro de los pronósticos errados de la derecha. Su análisis interesado en concluir un resultado neto negativo no le permitió ser algo más cuidadosa y objetiva en la lectura política del momento.
Parecería que la ciudadanía toma en cuenta no sólo lo acertado (o no) de medidas concretas y prometidas, sino que también considera la actitud del gobierno frente a los problemas, incluyendo en ello los nuevos asuntos no previstos que van apareciendo, y la coherencia en el largo plazo de todo su accionar. Hay un hilo conductor que vincula la instalación de los consejos de salarios, la creación de nuevos puestos de trabajo, la defensa de los derechos de los trabajadores, la suerte de las domésticas y de los trabajadores rurales, y todo el resto de la legislación laboral, con la reforma tributaria y el nuevo sistema de salud.
Construir la confianza social en el Frente Amplio, significa también deconstruirla en los partidos que nos gobernaron, durante períodos largos en los que esa ecuación fue la inversa. Es un proceso sociológico complejo, que incluye símbolos, sentimientos y tradiciones, asuntos que no se modifican fácilmente. ¿Por qué está sucediendo esto?
Pensar que el resultado de las elecciones fue producto sólo de la campaña electoral sería una superficialidad inaceptable. Hay algo más de fondo en este fenómeno de ganar las elecciones por tercer período consecutivo que se incubó en plazos largos y que también tendrá consecuencias durante períodos largos.
Ya no se oye fundamentar que las desigualdades en la sociedad son positivas porque estimulan la iniciativa de los actores económicos que van tras el lucro, o que el libre mercado es la fuente más importante de los equilibrios sociales, como tampoco resultó exitoso el cerco mediático construido para construir las mayorías progresistas, ni confundir la humana necesidad de buscar nuevos caminos con la engañosa propuesta de una renovación etaria sin nuevas ideas.
Todo ese arsenal no fue suficiente para desviar la intuición o la inteligencia popular graficada en la imagen de la mano con sus tres dedos centrales erguidos, el índice, medio y anular, como expresión de su deseo de continuar en el camino de lograr un futuro de Democracia, Justicia, Pan y Libertad para las mayorías.