Martín Nessi  

Teatro Solís: Creación histórica del pueblo montevideano

16/09/2016

Compartimos la intervención realizada en la sesión de la Junta Departamental de Montevideo el día 8 de setiembre del corriente, en el marco de los 160 años del Teatro Solís:
“Quiero saludar al público presente en la Barra, en especial a la directora del Teatro Solís, Daniela Bouret; al director de Promoción Cultural de la Intendencia de Montevideo, señor Jorge Navratil, y a la compañera Fabiana Goyeneche, a quien le agradecemos que haya tenido la deferencia de quedarse.
Nos congratula enormemente estar haciendo mención en nombre de la bancada del Frente Amplio al 160º aniversario del Teatro Solís, inaugurado el 25 de agosto de 1856. Un teatro que sin duda es punto de encuentro de montevideanos y montevideanas y también de todos los uruguayos y las uruguayas.
Homenajear al Teatro Solís nos obliga a reflexionar, en primer lugar, sobre su importancia simbólica y sobre la democratización de los bienes culturales del departamento y del país. Entendemos que reconocer al Solís es reconocer la importancia de lo cultural, de lo simbólico, de lo estético, del acceso a la diversidad de contenidos, en un teatro tremendamente actualizado a los tiempos que corren, con una utilización responsable y democrática de las tecnologías. Entendemos que todos esos elementos son parte indiscutible del bienestar humano y, por ende, son elementos sustanciales en el pleno sentido de la democracia y de la libertad.
Reflexionar sobre el Solís es, sin duda, reflexionar también sobre la cultura, acerca de la cual hay diferentes visiones. En primer lugar, nosotros queremos compartir una nota en la que Antonio Gramsci -a quien catalogamos como nuestro amigo-, en alguno de sus escritos del año 1916, desarrolló de distintas maneras la cultura a nivel obrero, lo que él llamaba la cultura del proletariado. Y sobre la cultura, Gramsci decía lo siguiente:
“Hay que perder la costumbre y dejar de concebir la cultura como saber enciclopédico en el cual el hombre no se contempla más que bajo la forma de un recipiente que hay que rellenar y apuntalar con datos empíricos, con hechos en bruto e inconexos que él tendrá luego que encasillarse en el cerebro como en las columnas de un diccionario para poder contestar, en cada ocasión, a los estímulos varios del mundo externo. Esa forma de cultura es verdaderamente dañina, especialmente para el proletariado. Solo sirve para producir desorientados, gente que se cree superior al resto de la humanidad porque ha amontonado en la memoria cierta cantidad de datos y fechas que desgrana en cada ocasión para levantar una barrera entre sí mismo y los demás”.
Continúa diciendo:
“El estudiantillo que sabe un poco de latín y de historia, el abogadillo que ha conseguido arrancar una licenciatura a la desidia y a la irresponsabilidad de los profesores, creerán que son distintos y superiores incluso al mejor obrero especializado, (…). Pero eso no es cultura, sino pedantería; no es inteligencia, sino intelecto, y es justo reaccionar contra ello.
La cultura es cosa muy distinta. Es organización, disciplina del yo interior, apoderamiento de la personalidad propia, conquista de superior conciencia por la cual se llega a comprender el valor histórico que uno tiene, su función en la vida, sus derechos y sus deberes. (…) El hombre es sobre todo espíritu, o sea, creación histórica, y no naturaleza”.
Entendemos que el Teatro Solís representa gran parte de lo antedicho. Representa espíritu, arte, democratización del arte, crecimiento, creación, identidad y, sobre todo, creación histórica del pueblo montevideano y del pueblo uruguayo.
Nuestra fuerza política, el Frente Amplio, junto con otros partidos, ha sido parte de esta construcción, y parte de esa rica historia está hoy aquí con nosotros. Por eso, queremos compartir las siguientes reflexiones:
“A poco de cumplir los 150 años de su inauguración, el Solís se encuentra definitivamente instalado en la memoria colectiva de los montevideanos y en la médula misma del imaginario colectivo a escala nacional.
Emplazado como charnela entre la Ciudad Vieja y la „ciudad nueva‟, su presencia en el paisaje urbano constituyó, desde el momento mismo de su apertura el 25 de agosto de 1856, un hito relevante de la escena ciudadana. Cerrado durante varios años para proceder a la reestructuración de sus instalaciones y a su recuperación integral, su reapertura marca el fin de una etapa y el comienzo de un nuevo ciclo.
A partir de ahora, el Teatro Solís retoma con más fuerza su camino. A partir de ahora, el viejo Solís, totalmente remozado y restaurado en poco más de dos años, será nuevamente y con mayor proyección, una auténtica usina cultural; un complejo de actividades creativas y recreativas; un verdadero motor de desarrollo para la Ciudad Vieja, para el departamento y para el país.
Invertir en cultura supone una apuesta a las políticas de desarrollo económico y social. La Intendencia Municipal de Montevideo, asumiendo en un modo integral su responsabilidad en relación con la gestión urbana, encara esta apuesta con fuerza y convicción.
Para los montevideanos y para el conjunto de nuestros compatriotas, la culminación de las obras del Solís constituye un gesto de audacia y, a la vez, de esperanzada reafirmación. Audacia que se rebela contra el desánimo, contra los acotamientos de recursos financieros y contra el escepticismo; gesto de reafirmación esperanzada de un país que cuenta con lascapacidades necesarias para sostener un proceso de desarrollo económico, social y cultural integral en beneficio de su gente”.
Queríamos compartir estas palabras porque las decía, en octubre de 2004, nuestro compañero de bancada, el edil Mariano Arana, que ¡vaya si ha tenido que ver en la reapertura y en el teatro que tenemos hoy! ¡Vaya si ha sido, Mariano Arana, síntesis, en ese caso, de las políticas frenteamplistas, de lo que entendemos nosotros como cultura y de lo que referimos cuando hablamos de la democratización de la cultura!
Decimos, además, que la historia es presente y es futuro, o al menos es parte de ellos. Por eso, en realidad, vamos a mencionar la historia de forma bastante escueta, solo diremos un par de fechas de interés, y nos detendremos en la historia reciente y en la misión general que tiene hoy el teatro de todos los montevideanos y de todas las montevideanas.
Respecto a su historia, en el año 1840 se forma una sociedad entre particulares para fundar una sala teatral. Eso ocurrió concretamente el día 16 de julio de 1840. Fue así como se encomienda al arquitecto Carlos Zucchi la elección del terreno y se adquiere la ubicación actual. En ese mismo año, en la Plaza Matriz, se hacía el primer ensayo de un daguerrotipo, que luego deriva en lo que es hoy la fotografía. Me cuesta no mencionarlo porque el primer daguerrotipo se presenta en París en el año 1839, y fíjense que un año después, en 1840, en Montevideo se estaban realizando estas prácticas artísticas.
En 1841 se encarga al arquitecto Zucchi la confección del primer proyecto, que, por diferentes motivos, fue rechazado. En un segundo llamado se adjudica su construcción al arquitecto Garmendia, basado en el proyecto anterior de Zucchi. Entre 1842 y 1851 comienza la construcción del teatro, que se interrumpe, obviamente, por el Sitio de Montevideo. Las obras no se vuelven a retomar hasta después de la Guerra Grande. Durante la misma se custodiaron los materiales de la obra. En ese mismo tiempo, en el año 1843, teníamos también otra gran inauguración, la del Templo Inglés. En realidad, no estaba ubicado donde está hoy, sino que estaba en la acera de enfrente, del lado de la Rambla.
Otras cosas que iban pasando en el mundo mientras se iba construyendo el Teatro tenían que ver con el período de la Segunda República en Francia; la llegada al sufragio universal, y con la puesta en circulación del Manifiesto Comunista por parte de Marx y Engels, que recorre el mundo.
En el año 1852, finalizada la Guerra Grande, se continúan las obras del cañón central, sala, escenario, vestíbulos, camarines y depósitos. Se destituye a Garmendia como director de obra antes de finalizar la construcción.
Un dato del Montevideo de la época es que tenía 33.994 habitantes, y contaba con 14 escuelas y 700 alumnos. Esta información es importante para ver cómo va evolucionando la ciudad en conjunto con el teatro, y el teatro en conjunto con la ciudad.
En 1856, el 25 de agosto -como ya decíamos-, se inaugura el Teatro Solís con la ópera Ernani, de Verdi, por la compañía de Vera Lorini.
A partir de ese entonces, en la farola que está en la fachada del Teatro Solís, cada vez que hay una función se enciende la luz roja. Hasta el día de hoy se enciende, lo que pasa es que no se divisa como en aquellos tiempos. Los escritos de la época cuentan que esa farola se podía ver incluso desde el Paso Molino, porque no estaba rodeada, como lo está hoy, de grandes edificios.
En 1871 tenemos la Comuna de París, en Francia; la Revolución de Porfirio Díaz, en México. En el año 1875, Blanes pinta el telón de boca del Teatro Solís. En 1877, Blanes pinta el cuadro del Desembarco de los Treinta y Tres Orientales, que es una obra espectacular, que hasta hace muy poco estaba siendo cuidadosamente restaurada por técnicos idóneos en la materia. Hoy lo podemos apreciar en el Museo Blanes. En 1876 tiene lugar la Reforma Vareliana. Y en el año 1880, fíjense ustedes, Montevideo tenía 110 mil habitantes y tres teatros, cosa que para la época y para la cantidad de habitantes que tenía la ciudad era algo bastante importante. Esto habla de la identidad cultural de Montevideo.
En el año 1937, el 24 de junio, el Teatro Solís es adquirido por la Intendencia de Montevideo. Se realizan reformas en el teatro y además en el entorno urbano. Hubo una demolición en el medio de todo esto. En algún momento le preguntaré al colega Mariano Arana qué opina de la demolición del Mercado Modelo, que era un edificio hermoso que estaba en esa zona. No sé en qué condiciones se encontraba cuando lo demolieron.
Además, en ese mismo año, nace Margarita Xirgú; Picasso pinta el Guernica; se consolida el fascismo en Italia.
Y llegamos a 1943, año en el que el Teatro se cierra por casi dos años para mejoras fundamentales en el foyer, en las unidades y en las instalaciones. En ese año ocurre la masacre de Varsovia en el marco de la Segunda Guerra Mundial.
En el año 1985, fin de la dictadura, se crea el Departamento de Cultura de la Intendencia de Montevideo, y el Teatro Solís pasa a pertenecer a ese Departamento.
En el año 1998, se decide cerrar el Teatro para mejorar su seguridad edilicia y sus instalaciones, realizándose la mayor intervención y restauración patrimonial en la historia del Teatro.
En ese momento, Montevideo pasó de las 14 escuelas que tenía por el 1800 a 566.
En el 2004, comienza la historia que nosotros conocemos del Teatro Solís. Es una gran apuesta de un Gobierno nuevo de Montevideo, que con ese hecho demuestra lo que piensa de la cultura, lo que siente con respecto a la cultura y a su democratización.
Decíamos que nos interesaba también ver la misión del Teatro. El Teatro en su misión se declara como un centro cultural patrimonial referente de las artes escénicas a nivel nacional e internacional. Es un servicio público comprometido con el desarrollo artístico, cultural, urbanístico, económico y turístico de Montevideo. Busca contribuir a la convivencia ciudadana con una programación variada, accesible y abierta a todas las manifestaciones estéticas.
Ya decíamos que actualmente tiene equipamiento y tecnología acordes a los desafíos contemporáneos, que, además, garantizan la excelencia artística.
El Teatro pone también hincapié en la accesibilidad ciudadana, en la democratización de la cultura, en el trabajo en red y en diferentes sinergias entre instituciones públicas y privadas que ayuden a estos fines.
Desde el año 2015 se ha manejado algo que creemos es tremendamente importante para cualquier teatro y, obviamente, para el Solís: el desarrollo de audiencias, que es una apuesta a profundizar la sensibilidad de la ciudadanía a la oferta cultural del Teatro Solís. En 2015, en manos de esta dirección, se creó el Área de Desarrollo de Audiencias con el objetivo de profundizar en estrategias de educación, desarrollo de nuevos públicos y fidelización de los ya existentes, así como de democratización del acervo patrimonial mediante la conservación y gestión documental llevada adelante por el Ciddae.
Asimismo, se busca reflexionar y generar propuestas de investigación sobre la actividad del Teatro a través de un observatorio de datos para brindar transparencia a la gestión e identificar el aporte que representan las múltiples actividades del Teatro para la dinámica cultural, turística y económica de la ciudad. Esta nueva área procura desarrollar planes y proyectos de formación, sensibilización y mediación de públicos, así como analizar y estudiar el consumo cultural con el objetivo de elaborar estrategias que permitan la captación de nuevos públicos y el mantenimiento de los existentes. Esto es totalmente fundamental en un teatro que compite con mercados mediáticamente mucho más potentes, que debe ver cómo adecua esa nueva situación a la realidad del teatro y cómo hace que la gente llegue a las salas.
Dentro de otros puntos están la accesibilidad, la sensibilización, la formación. Han existido distintos talleres y actividades: seminarios de historia de la danza, talleres de música popular uruguaya, workshops, festivales de jazz, cursos de narración oral, conferencias. Se trata de una serie de eventos que aportan a la formación de los artistas, lo cual a veces en Uruguay no es muy difícil. Yo siempre pongo como ejemplo que hace años si alguien quería estudiar fotografía tenía que pagar; si no, no había forma de hacerlo. Hoy hay formas de estudiar fotografía; pongo ese ejemplo porque es el que me toca de cerca.
Otro de los elementos que el Teatro y esta dirección han priorizado es la mediación en actividades. Me refiero a aquellas en las que el Teatro es mediador para acciones formativas pero no las gestiona; simplemente crea el vínculo entre los diferentes actores. En 2015 participaron en la mediación 114 personas.
Otro eje sustancial del Teatro es la vinculación que tiene con el medio, ya que se entiende que la gente debe venir al teatro pero que el teatro tiene que ir a la gente. Por tanto, ha realizado diferentes proyectos; por ejemplo, los de Primera Infancia, Arte, Derechos Humanos y Convivencia Ciudadana, con el Instituto Nacional de Derechos Humanos y con la ANEP, descentralizando la cultura, descentralizando las obras que presenta el Teatro.
También ha realizado un proyecto muy bueno con la cárcel de Punta de Rieles, trabajando con personas privadas de libertad en ese centro penitenciario.
A todo esto hay que sumar las ya conocidas visitas guiadas -que son realmente muy buenas-, los servicios que presta el Teatro a diferentes instituciones -en este año, esta Junta Departamental fue una de las instituciones que pudieron hacer uso del teatro- y, además, sumar el programa que se viene desarrollando desde el año 2010 conocido como Un Pueblo al Solís. Desde el 2010 hasta el 2015, Un Pueblo al Solís ha trasladado gente de un total de 122 pueblos; hasta el 2015 lo visitaron más de 9.511 personas. En este año corriente trabaja con un total de 19 localidades del interior del país, trasladando entre uno y dos ómnibus de 44 pasajeros en cada oportunidad. En 2015 -y redondeamos-, fue el turno del pueblo 25 de Mayo, que disfrutó de El casamiento de Fígaro -obra inspiradora de la famosa Bodas de Fígaro- interpretado por la Comedia Nacional.
Nosotros vamos a quedarnos por aquí, a pesar de que es mucha la historia que tiene el Teatro y de que son muchas las políticas que desarrolla hoy para democratizar la cultura y para democratizar el acceso al teatro mismo.
Queremos agradecer a todos los presentes en las barras por estar aquí. Sin duda que vamos a seguir luchando, militando y haciendo nuestra tarea para tener más cultura, más democracia y más teatro para todos.
Muchas gracias.”

Imagen: Teatro Solís recién inaugurado. Dibujo de BERTHET realizado en 1855.