Héctor Tajam  

AJUSTANDO LA COYUNTURA

19/07/2016

Ec. Gabriela Cultelli y Ec. Héctor Tajam

La situación económica continúa complicada. Hace tres meses, cuando constatamos que la desaceleración económica ya adquiría rasgos de estancamiento, afectando todos los órdenes de la actividad productiva, de distribución y consumo, nos convencimos de la necesidad de diseñar un conjunto de medidas emergentes para salvaguardar la continuidad de la política económica que orienta el programa del Frente Amplio. El Poder Ejecutivo las denominó “Medidas para la Consolidación Fiscal”.

El Banco Central del Uruguay (BCU) acaba de publicar su informe de Cuentas Nacionales correspondiente al primer trimestre de 2016. Anualizados los datos, la actividad económica registra un leve descenso (-0,1%) que podríamos registrar como estancamiento. Nuevamente los sectores que se mantienen están asociados a la producción forestal y la industria de pulpa de celulosa, y a las actividades de la empresas públicas relacionadas con la generación y distribución de energía eléctrica con fuentes renovables (UTE) y con el desarrollo de laS telecomunicaciones (ANTEL).

Pero tal vez lo más preocupante es la confirmación de la involución que está registrando la inversión (pública y privada) y el “parate” del consumo interno, dos variables que se constituyeron en verdaderos pilares del crecimiento en los últimos años, y verdaderos indicadores del porvenir. Apenas podemos señalar una leve recuperación de las exportaciones, basada en las ventas de celulosa. La inversión extranjera continúa estancada en niveles cada vez más cercanos al de la remisión de sus utilidades y los ingresos por salarios y pasividades se encuentran a la altura de un año atrás.

OPTIMISMO Y REALIDAD

En esta situación difícil, adquieren importancia muchas de las fortalezas que los gobiernos del Frente Amplio han construido en la última década. Sin duda la recuperación de las empresa públicas como elementos dinámicos y de avances en áreas estratégicas para el desarrollo económico es una de ellas. El Sistema Nacional Integrado de Salud y la inclusión educativa van a cumplir una función social indiscutible en escenarios más complicados. Las reservas internacionales del BCU y la desdolarización de la deuda pública ya están rindiendo sus frutos, marcando lo acertado de esta política.

Construir estas fortalezas no fue sencillo, especialmente a partir de una situación de crisis global en el país como la que se vivía en 2005. Es por ello que también se generaron algunos componentes importantes del déficit primario estructural que se deberán ir corrigiendo, para estar más fortalecidos cuando las dificultades golpean en el frente fiscal.

Lo cierto es que las realidades del mundo de hoy son muy diferentes a las que construyeron las bases del Presupuesto Nacional el año pasado. Aquel optimismo fue sustituido por una perspectiva desfavorable que determinó un profundo desfasaje entre los gastos aprobados en el Parlamento y los ingresos fiscales esperados. El gasto público diseñado para el quinquenio 2016-20 sin duda intenta responder a la puesta en práctica de las políticas sociales y de desarrollo económico que emanan del programa del Frente Amplio. Las estrategias para su financiamiento deberían hacer lo mismo.

Es ésta una situación particular que se dio en Uruguay? Un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) recientemente publicado da cuenta de un estudio sobre la situación fiscal de 20 países de Latinoamérica, y expresa: “Un análisis de la leyes de presupuesto aprobadas para 2015 revela que en 18 países de los 20 estudiados, el supuesto de crecimiento económico estaba sobreestimado en promedio 1,25%, lo cual lleva a la sobrestimación de los ingresos presupuestados, y por lo tanto a la subestimación del déficit de este año”. En nuestro caso, con presupuesto quinquenal, la brecha ingreso-gasto se amplía en el curso del quinquenio. De ahí la necesidad de un ajuste en las fuentes del financiamiento presupuestales. Las medidas emergentes de las que hablamos al principio de este artículo.

LA COYUNTURA Y LOS INGRESOS FISCALES

El Frente Amplio en el gobierno realizó una profunda Reforma Tributaria, que a partir del año 2008 comenzó a reflejarse en una participación mayor de los impuestos a la renta (personas jurídicas y personas físicas) en el financiamiento del gasto público. Los impuestos indirectos, especialmente el IVA, aun mantienen un peso relativo muy importante, pero con ciertas políticas focalizadas que han disminuido su regresividad.

Como podemos observar en el cuadro anterior, los impuestos a la renta tuvieron un incremento muy importante en el período, especialmente los que gravan las rentas al capital (IRAE, IRPF I), indicador sin duda de importantes ganancias empresariales y de inversiones financieras. El impuesto a las rentas del trabajo (IRPF II) también creció mucho, y el que grava al Patrimonio (IPAT PJ) de las personas jurídicas (empresas), bastante menos, que nos señala un menor aporte derivado de la acumulación de riqueza.

En el último año, escenario de coyuntura más desfavorable, las rentas que más mantuvieron su aporte fueron las derivadas de las inversiones empresariales y financieras. Coincidente con el indicador del BCU sobre la evolución del excedente de la industria exportadora, las utilidades han continuado creciendo. El resto de la recaudación impositiva, vinculada a los ingresos salariales y al consumo, se estancan o disminuyen, coherente con la situación que describíamos al comienzo. Por tanto este análisis es un primer indicador a tener en cuenta cuando pensamos en nuevas fuentes de ingresos.

La propia Dirección General Impositiva nos proporciona la información necesaria al respecto, especialmente cuando estudia las diversas fuentes que se constituyen en un Gasto Tributario, esto es, una potencial recaudación que por razones jurídicas están exoneradas de algunos tributos, o están gravadas a una tasa menor a la general. Mucho se ha hablado de las exoneraciones impositivas, y lo cierto es que el proyecto de ley de Rendición de Cuentas enviado por el Poder Ejecutivo tiene en cuenta algunas de ellas.

Por ejemplo el que refiere a los sueldos fictos patronales y la declaración del IRAE, y la corrección de distribución de dividendos que estaban exonerados, pérdidas de recaudación que rondan los 70 millones de dólares. Pero podríamos considerar además el gasto tributario debido a la exoneración de IVA a los juegos de azar y de IRPF a los premios de las apuestas. O la distribución de dividendos gravada al 7% en lugar del 12% (tasa general). Levantar estas exoneraciones podría aportar un monto de ingresos adicionales cercano a los 100 millones de dólares, más que suficientes para dejar de lado el abatimiento de los incrementos presupuestales a la educación correspondientes al año 2017.