Orquídea Minetti  

La construcción colectiva

05/07/2016

Los tiempos que corren nos van llevando cada vez más a la imperiosa necesidad de reinventarnos, o quizás repensarnos, políticamente hablando. Es necesario hacer ese alto en el vertiginoso camino diario y considerar los sucesos que acontecen en toda América Latina. Para ser gráficos podríamos perfectamente poner sobre la mesa la frase. Para entrar en tema, hay que ir viendo cuánta agua le ponemos al balde. Nadie puede poner en cuestión la importancia que ha tenido, y tiene, el “campo popular” en los procesos de cambio.

Las organizaciones sociales son los cimientos de esta construcción, es de allí de donde se parieron las grandes luchas históricas. Ellas fueron la cantera de grandes dirigentes políticos de la Izquierda. Sin duda, además, serán siempre quienes estarán al firme en la continuidad de la puja por las conquistas y reivindicaciones para el bien común. Las necesitamos, pero las necesitamos fuertes y bien plantadas.

Referido a la temática y recordando al siempre vigente Bebe Sendic, este nos decía: “Mientras persista el afán de copar, de hegemonizar gremios y partidos y no haya lugar en sus direcciones para el pluralismo que hay en sus bases, mientras en los frentes permanentes, o en los circunstanciales para una lucha determinada del pueblo, no se le dé cabida por igual a todos los que están por esa lucha, mientras todo esto siga así, seremos parias económicos y sociales”.

Podemos encontrar aquí, en este pequeño fragmento, una de las claves más importantes de la realidad, de esos errores que serían fatales y que no nos podemos dar el lujo de cometer. En esta sociedad mediatizada y sobre todo en el auge de las redes sociales, podemos encontrar de todo, es natural. Nos estamos acostumbrando cada vez más –o nos lo imponen– a relacionarnos desde una pantalla. Sin duda que desde estos ámbitos electrónicos se puede desarrollar mucho.

Bien utilizados, son armas de comunicación sumamente poderosas. Pero aunque nos gastemos los dedos en el teclado, lo más maravilloso es cuando nos damos el espacio para encontrarnos e intercambiar con nuestros iguales, aquí siempre surgen inquietudes y debates muy interesantes, un sinfín de pensamientos y opiniones, algunos de ellos similares. Pero, rara vez encontraremos dos que piensen exactamente igual, y si lo hacen, seguramente el análisis será con algún matiz.

Es desde este cúmulo de ideas desde donde debemos desarrollar y donde está la riqueza real de los procesos. Debemos tener en cuenta la diversidad de opiniones. La construcción colectiva es la que puede llevarnos a lo más alto, está absolutamente comprobado; pero para desarrollarla debemos ser sumamente inclusivos y dejar de lado, fundamentalmente, los egos y los personalismos.

Es imposible pensar en direcciones donde la cabeza sea una sola persona, y mucho menos donde uno solo dirija un lineamiento político. Por naturaleza, ese lineamiento político de dirección debe ser elaborado por el colectivo. Estamos acostumbrados, históricamente, a tener en las organizaciones sociales la presencia de corrientes de opinión y sectores que responden a tal o cual pensamiento;estos han llevado a ser lo que somos hoy en día.

No podemos caer en la tela de araña de que los diferentes sectores nos marquen la agenda, hay cosas que están muy por encima de los acuerdos de cúpula. El futuro está por encima de cualquier tipo de acuerdo. El salvaguardar la herramienta que ha transformado la sociedad uruguaya está por encima de todo.

Es nuestra obligación trabajar día a día para lograr que esta construcción colectiva que mencionamos antes, sea cada vez más colectiva. Siempre debemos ponernos en cuestión que la decisión que toma cualquier dirección, recae directamente sobre la masa, quien es el verdadero artífice de todas las cuestiones. A seguir construyendo, con todas/os y para todas/os.

Publicado en Diario La República